100 años de Loma Negra: “no es un festejo del pasado, sino también un compromiso con el futuro”
En el marco de los 100 años de la compañía, su CEO, Sergio Faifman, analizó el escenario económico, las perspectivas de crecimiento del sector y las ventajas competitivas de Olavarría. Aseguró que la empresa trabaja con proyecciones de recuperación para los próximos años, aunque aclaró que actualmente opera a la mitad de su capacidad.
“Cuando uno mira a Argentina, más de la mitad de todo lo que está construido está hecho con cemento de Loma”. La frase de Sergio Faifman sintetiza la dimensión que alcanzó Loma Negra a lo largo de un siglo y, al mismo tiempo, funciona como punto de partida para entender cómo la empresa piensa su futuro en un escenario económico que todavía plantea desafíos para la construcción.
El CEO de la compañía estuvo en Olavarría durante las actividades por los 100 años de la firma y, en una jornada que tuvo como cierre una celebración para mil personas en las instalaciones del CEMO, dialogó con medios locales sobre la actualidad de la empresa, el desarrollo de la industria cementera y las perspectivas de la economía argentina.
Lejos de presentar el centenario como una instancia dedicada exclusivamente a repasar la historia, Faifman buscó vincular ese recorrido con los desafíos que se abren hacia adelante. “Para nosotros estos 100 años no es un festejo del pasado, sino también un compromiso con el futuro. Es adaptar todo lo que hemos hecho en el pasado bien para poder seguir creciendo y poder ir contribuyendo al desarrollo de Olavarría, de la provincia, del país”, sostuvo.
En esa mirada aparece una de las definiciones que atraviesan sus declaraciones: la necesidad de pensar el desarrollo empresarial más allá de los cambios políticos y de las coyunturas económicas. “Nosotros tenemos una visión, como siempre decimos, de pensar en el futuro, de pensar en Loma, de pensar en la Argentina más allá de los gobiernos. Claramente los gobiernos pasan y las empresas seguimos estando”, afirmó.
Sin embargo, esa perspectiva de largo plazo convive con una realidad productiva que todavía se encuentra lejos de su potencial. Faifman reconoció que la compañía trabaja actualmente a la mitad de su capacidad y que, por ese motivo, no está proyectando en el corto plazo nuevas inversiones destinadas a ampliar su capacidad de producción.
Las prioridades, explicó, pasan por otro lado: “Tiene que ver con eficiencia energética, tecnológica, temas de medio ambiente, y seguir haciendo cada vez una empresa más sostenible desde el punto de vista del medio ambiente”.
La definición marca el escenario actual de Loma Negra. La empresa apuesta a una recuperación de la actividad, pero mientras esa mejora se concreta busca avanzar en eficiencia, tecnología y sostenibilidad, en lugar de sumar capacidad productiva que hoy no sería necesaria para responder a la demanda.
Las expectativas de recuperación y el papel de las grandes obras

Faifman aseguró que las proyecciones de la compañía contemplan un crecimiento para los próximos años y señaló que existen fundamentos para sostener esa expectativa. Entre ellos, mencionó el déficit habitacional y de infraestructura del país, además del bajo consumo de cemento por habitante en comparación con otros mercados.
“Argentina tiene un déficit habitacional de infraestructura impresionante, cuando uno mira el consumo per cápita que tiene Argentina comparado con cualquier país, es muy bajo, con lo cual el potencial de crecimiento que tenés para los próximos años es muy bueno”, señaló.
En ese contexto, destacó el avance de proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y otras iniciativas que, según indicó, ya comenzaron a ponerse en marcha y podrían generar una demanda sostenida de cemento y hormigón.
“Hoy estamos trabajando con un montón de proyectos, licitaciones de RIGI y demás, que ya están empezando, con lo cual lo que estamos viendo es que eso va a traccionar cemento, hormigón, y bueno, ese es el impacto que estamos viendo para los próximos años”, explicó.
El horizonte que plantea la empresa no se limita a una mejora inmediata. Faifman mencionó obras con perspectivas de desarrollo durante los próximos tres, cuatro o cinco años y aseguró que Loma Negra ya trabaja en cotizaciones para proyectos que podrían comenzar en los meses siguientes.
“Tenemos muchas obras ya que estamos cotizando para empezar los próximos meses”, indicó.
La expectativa se apoya, de acuerdo con su análisis, en la posibilidad de que las inversiones en infraestructura se conviertan en un motor para la industria, independientemente de quién las ejecute. En ese punto, la disminución de la obra pública nacional no aparece, desde la perspectiva de la empresa, como el único factor determinante para explicar la evolución del consumo de cemento.
“Lo que nosotros siempre decimos es que esa obra estamos viendo que alguien la está haciendo, muchas obras las está haciendo la provincia, las están haciendo los municipios, que son obras que se necesitan de infraestructura, o las hace un privado”, sostuvo.
Y agregó: “Para nosotros lo importante es que esas obras se hagan, sobre todo para el desarrollo de Argentina, si la hace la Nación, la hace la provincia, o un privado, no tiene ese impacto”.
La aclaración no implica desconocer las dificultades del contexto. Por el contrario, Faifman señaló que todavía falta consolidar condiciones macroeconómicas que permitan financiar proyectos de largo plazo. “Lo que sí creemos es que todavía falta una macro argentina que permita hacer esas inversiones de largo plazo, todavía con un costo de financiamiento que hoy no tenemos. Entonces eso es por ahí lo que está más demorando”, planteó.
La disponibilidad de financiamiento aparece así como una de las condiciones centrales para transformar los proyectos anunciados en inversiones concretas y sostener su ejecución durante varios años.
El crédito hipotecario, una pieza pendiente para la vivienda
La situación habitacional constituye otro de los ejes del análisis del CEO de Loma Negra. Para Faifman, el desarrollo de la construcción residencial no depende únicamente del costo de levantar una vivienda, sino también de la posibilidad de acceder a mecanismos de financiación que permitan sostener la demanda.
Al referirse al valor de las propiedades, señaló que el precio del metro cuadrado está aumentando y que todavía existe una diferencia respecto de los costos históricos que muchas personas tenían como referencia. En ese sentido, mencionó el efecto que tuvo el cambio en las condiciones cambiarias sobre la percepción del costo de construir y comprar una vivienda.
“Entonces el costo real es más caro, también es más caro el precio de venta”, explicó. No obstante, al comparar los valores de construcción de Argentina con los de Brasil y Uruguay, sostuvo que los costos locales se mantienen dentro de parámetros razonables.
“Cuando uno compara el costo de metro cuadrado de construcción de Argentina comparado con Brasil, con Uruguay o con otros países, es totalmente razonable y es un precio muy, muy normal”, afirmó.
Para Faifman, el problema central está en las dificultades para acceder al crédito hipotecario y en la falta de continuidad de un mercado financiero capaz de sostener la construcción durante períodos prolongados.
“Lo que todavía está faltando por ahí es toda la parte de crédito hipotecario y mercado financiero que Argentina no tiene”, señaló.
En su análisis, la comparación con otros países de la región permite identificar una diferencia estructural. “Cuando uno va a un mercado como Chile, como Uruguay, como Brasil, tiene un mercado hipotecario y de créditos que Argentina no ha tenido nunca”, sostuvo.
El ejecutivo reconoció que el crédito hipotecario comenzó a mostrar algunas señales de recuperación, pero advirtió que todavía falta continuidad para que ese movimiento tenga un impacto sostenido sobre la actividad. “Ahora nunca hemos tenido sostenido muchos años de crédito hipotecario para que eso impacte en la construcción”, remarcó.
Su conclusión apunta a una transformación de fondo en la manera de acceder a la vivienda: “Argentina está acostumbrada a que uno va y compra una casa, en el mundo eso no existe. Entonces yo creo que hay un motor importante de esto a la parte del crédito hipotecario para que la vivienda empiece a desarrollarse mucho más”.
Olavarría, una ventaja competitiva para el largo plazo

En el escenario que describe Faifman, Olavarría ocupa un lugar estratégico que excede el vínculo histórico de la empresa con la ciudad. La disponibilidad de reservas de canteras y la cercanía con el principal mercado de consumo, Buenos Aires, constituyen ventajas competitivas para la producción cementera.
“Claramente Olavarría tiene reservas de canteras, tanto nosotros como algunos otros competidores en Olavarría que están cerca del principal mercado, que es Buenos Aires, con lo cual eso te da una ventaja en el cemento”, explicó.
La distancia entre los centros de producción y los mercados de destino tiene una incidencia importante en los costos. “El flete tiene un impacto muy grande, con lo cual estar cerca de los principales mercados te da una ventaja respecto de otras canteras que podrían estar más lejos”, agregó.
A esa condición geográfica se suma la modernización de las instalaciones locales. Faifman destacó la ampliación de la planta L’Amalí, cuya segunda línea fue puesta en marcha en 2021, y señaló que la tecnología incorporada representa una diferencia frente a otras instalaciones.
“Loma claramente tiene una ventaja más allá de que Loma tiene una presencia nacional y tenemos fábricas distribuidas en todo el país. Para el principal mercado, por ahí que es Buenos Aires, nuestras fábricas de Olavarría tienen una ventaja importante”, afirmó.
Sobre L’Amalí, puntualizó que “además de tener una ventaja en el punto de vista de cercanía, tiene tecnología y costos operativos mucho mejores que otras fábricas, con lo cual eso también nos da una ventaja competitiva y de capacidad pensando en el largo plazo”.
La planta, según indicó, mantiene un buen desempeño operativo, aunque su puesta en funcionamiento coincidió con una caída de la demanda que condicionó el nivel de actividad.
“Bueno, la fábrica está funcionando muy bien, operativa muy bien, quizás solamente pensamos en tener una dinámica por ahí de mercado diferente”, explicó.
En ese marco, confirmó que uno de los hornos de la fábrica de Olavarría permanece detenido a la espera de una mejora del mercado. “Cuando L’Amalí arrancó el mercado se cayó, eso hizo obviamente que el horno por ahí de nuestra fábrica de Olavarría esté parado, que nos encantaría que esté funcionando”, sostuvo.
Y aclaró que se trata de una instalación preparada para volver a operar cuando la demanda lo requiera: “Es un horno que está listo para funcionar cuando la demanda empiece a mejorar”.
Faifman describió a L’Amalí como una instalación de referencia para la industria regional. “Es una fábrica que está operando muy bien, con indicadores y benchmark a nivel mundial, con lo cual es una fábrica de primera, es la fábrica más moderna de Sudamérica y una de las más grandes de Sudamérica”, aseguró.
También se refirió a la dinámica estacional de los hornos cementeros, que habitualmente reducen o interrumpen su actividad durante los meses de invierno debido al costo del combustible y la energía eléctrica, además de aprovechar ese período para realizar reparaciones.
“Obviamente nos encantaría también marchar en invierno, tenemos los recursos para poder, se han hecho inversiones para poder marchar en invierno con Petco, con combustibles alternativos, obviamente en la medida que el mercado lo requiera, marcharemos en invierno”, explicó.
En esa línea, indicó que los dos hornos de L’Amalí se encontraban próximos a retomar su actividad al momento de la entrevista.
Inversiones, nuevos accionistas y continuidad del personal
La mirada de largo plazo también aparece cuando Faifman se refiere a los cambios en la estructura accionaria de la empresa. Según explicó, la llegada de los nuevos accionistas no modificó la conducción operativa ni el equipo de management, que fue ratificado.
“Del punto de vista operacional y de management no ha cambiado nada, los accionistas han ratificado todo el management actual de Loma Negra”, señaló.
Sin embargo, consideró que la nueva composición accionaria aporta tranquilidad financiera para pensar en las necesidades futuras de la compañía. “Tener tres accionistas hoy que son los controlantes pensando en crecer en Argentina sin necesidades de caja en el corto ni mediano plazo nos da mucha tranquilidad en cuanto al futuro argentino”, afirmó.
Consultado sobre su propia continuidad, confirmó que también fue ratificado en el cargo de CEO y que no hay cambios previstos en la conducción.
En materia laboral, sostuvo que la nueva reglamentación no había tenido hasta ese momento un impacto significativo sobre la empresa. Además, remarcó que, pese al contexto de menor actividad, Loma Negra no había implementado planes de retiro ni desvinculaciones de personal.
“Todas las decisiones que tomamos en cuanto a la gente las hacemos pensando mucho en el impacto que tiene tanto en la gente como en las comunidades donde estamos”, explicó.
Y añadió: “A pesar por ahí de la coyuntura en cuanto al nivel de actividad, Loma no ha hecho ni planes de retiro ni de desvinculación de gente y seguimos pensando y apostando en la gente”.
Para el ejecutivo, el personal constituye uno de los factores que explican la trayectoria de la empresa. “Creemos que un diferencial que tiene Loma es la gente y lo que hizo grande Loma y sigue siendo es claramente su gente”, expresó.
En paralelo, la compañía concretó una inversión superior a los 60 millones de dólares para adecuar sus instalaciones al cambio de formato de las bolsas de cemento, que pasaron de 50 a 25 kilos. Faifman precisó que se trató de una transformación que alcanzó a todas las fábricas de la empresa.
“Hoy todo el cemento que se despacha en Argentina de Loma y de la competencia es de bolsas de 25 kilos”, indicó.
La celebración por el centenario reunió finalmente a trabajadores, clientes, proveedores, autoridades municipales, periodistas y representantes de entidades vinculadas con la Fundación de la compañía. También participaron integrantes de distintas generaciones de familias relacionadas con la empresa.
“Estamos súper contentos. La verdad es que poder festejar donde nació Loma, que es acá en Olavarría, es una fiesta para mil personas”, expresó Faifman.
A cien años de su nacimiento, la empresa reivindica su vínculo con la ciudad y apuesta a que la recuperación de la construcción permita aprovechar la capacidad productiva instalada. Por ahora, el crecimiento esperado depende de que las obras se concreten, de que mejoren las condiciones de financiamiento y de que la demanda vuelva a justificar un mayor nivel de actividad.
La perspectiva que plantea su CEO combina, así, la confianza en el potencial de la Argentina con el reconocimiento de las limitaciones del presente. El desafío para los próximos años será convertir esas expectativas en actividad sostenida, inversiones y producción.

