El perfil de la marca: jóvenes que hacen de las redes sociales su principal vidriera
Con estilos distintos pero una misma apuesta, tres creadores locales encontraron en las plataformas una forma de hacer crecer sus proyectos, llegar a más personas y construir una comunidad propia. Mientras que el ámbito digital gana cada vez más peso en el mundo del emprendimiento, desde la publicidad también empiezan a analizarse los cambios que genera esta manera innovadora de posicionar una marca.
Por Guadalupe Quinteros – Josefina Arouxet – Victoria Brauton (*)
Las redes sociales dejaron de ser únicamente espacios de entretenimiento o comunicación entre personas para convertirse en una de las principales herramientas de promoción y venta de la actualidad. Hoy, un video grabado con un celular puede alcanzar a miles de personas en cuestión de horas, generar reconocimiento para una marca e incluso influir en las decisiones de consumo de una comunidad. En este contexto, cada vez más emprendedores encuentran en plataformas como Instagram una vidriera capaz de superar los límites del local físico. Y no se trata solamente de mostrar un producto, sino de construir una identidad, generar confianza y conectar emocionalmente con una audiencia. La creatividad, la constancia y la autenticidad parecen tener, muchas veces, tanto valor como la inversión económica en publicidad.
En Olavarría, este fenómeno también se hace visible: con ideas propias, redes sociales y una cámara como herramienta principal, tres jóvenes emprendedores encontraron en lo digital una forma de impulsar sus proyectos, conectar con el público y construir su lugar. Kamila Lado combina la creación de contenido digital con un emprendimiento de perfumes árabes, mientras que Gianni Dilascio abrió una panchería gourmet hace apenas dos meses y se destaca por su presencia en Instagram. Por su parte, Valentín Masson apuesta por un emprendimiento de suplementos, acompañado por una fuerte estrategia en plataformas digitales.
Pero detrás del crecimiento de este tipo de proyectos también aparece una lógica cada vez más estudiada desde la comunicación y la publicidad. En ese sentido, Catalina Pin Beltramella, estudiante avanzada de la Tecnicatura en Publicidad, analizó cómo las redes sociales modificaron la manera de emprender, vender y construir una marca personal.
Cuando la visibilidad se vuelve clave
“Hoy en día tener un local en el centro no garantiza vender. Si no tenés buenas redes sociales y presencia constante, es muy difícil sostenerse en el tiempo” aseguró Kamila Lado, creadora de contenido que comenzó reseñando cafeterías y restaurantes de manera independiente.

Aunque la creación de contenido le permitió crecer y ganar visibilidad, aseguró que siempre intentó mantener separado su perfil digital y su trabajo en el negocio de perfumes. “La chica que hace reseñas y la persona que atiende el local son dos facetas distintas”, explicó. En ese sentido, contó que organiza sus tiempos para grabar en sus momentos libres y prioriza el emprendimiento cuando está en el local. “Muchas veces dejé de hacer videos porque el local requiere más tiempo y es mi principal ingreso”, afirmó.
Además, reconoció que, si bien disfruta generar contenido, hoy su prioridad está puesta en el crecimiento de su proyecto comercial. “Ya recorrí muchísimos restaurantes y cafeterías, entonces no puedo dejar de lado mi negocio por dedicarme solamente a los videos. Hoy en día le doy más prioridad al local”, sostuvo.
La autenticidad aparece como una de las claves repetidas por los jóvenes. Para Kamila “la constancia y la autenticidad” son fundamentales para diferenciarse en redes sociales, donde el contenido se replica constantemente y se vuelve viral de manera rápida.
Algo similar ocurrió con Panchianni, una pancheria gourmet que rápidamente se volvió viral en Instagram antes de que abriera sus puertas. Su creador Gianni, explicó que la idea surgió después de meses buscando un emprendimiento diferente en la ciudad. “Veía que acá no existía una panchería gourmet como las que hay en Mar del Plata o Buenos Aires y quería diferenciarme” cuenta.

Desde el inicio apostó a la creación de contenido porque entendía que era la mejor manera de llegar al público local. El impacto fue instantáneo, “el primer día el video explotó. A las pocas horas ya tenía miles de visitas y no lo podía creer” relató Dilascio. Ese crecimiento digital se trasladó al local: filas de clientes que confían en el emprendimiento, gran cantidad de gente los fines de semana y una comunidad activa en redes.
Sin embargo detrás de la viralidad aparecen desafíos, los emprendedores reconocen que exponerse en redes genera miedo, aunque consideran que la única forma de enfrentarlo es haciéndolo, poniendo el cuerpo sin que importe lo que diga el resto.
“Yo tengo miedo de mostrarme cuando la gente ni siquiera se va a acordar de mí, y a mí me va a repercutir un montón, yo lo pongo en la balanza y siempre digo, claramente me tengo que mostrar”, estas son las palabras del creador del local de suplementos Prote Viking, Valentin Masson que inició el proyecto solo desde su habitación y con apenas dos cajas de suplementos. Hoy cuenta con más de 85.000 seguidores y un local propio con un equipo de trabajo enfocado en una estrategia digital de mostrar el detrás de escena del negocio y su estilo de vida en relación a los deportes. Un claro ejemplo de que las redes no solo funcionan como publicidad, sino también como espacio de identificación con el público.

Para Masson, el contenido dejó de centrarse únicamente en el producto y pasó a construirse alrededor de la persona que está detrás de la marca. Mostrar rutinas deportivas en sus redes le permite generar cercanía y confianza con quienes consumen tu contenido y desentrañar el tabú de que los suplementos son únicamente para las personas que van al gimnasio y levantan pesas. “El suplemento no hace magia, lo importante son los hábitos” mencionó respecto a cómo decide incentivar a su comunidad sobre las rutinas saludables y deportivas.
Aunque las tres experiencias son distintas comparten una cosa en común, el uso de las redes sociales como herramienta central para construir identidad, generar cercanía y convertir seguidores en consumidores. En todos los casos, Instagram funciona como una vidriera donde los emprendedores muestran sus personalidades y crean una comunidad alrededor de su marca.
En esa misma línea, la estudiante avanzada en la Tecnicatura en Publicidad, Catalina Pin Beltramella, plantea que está cambiando la concepción del trabajo. “La nueva generación de futuros trabajadores está realmente planteándose que quieren dejar de ser empleados para empezar a ser dueños de su tiempo y decisiones”, remarcó.

Con Instagram convertido en una herramienta clave de publicidad, Pin Beltramella analizó las diferencias entre una publicidad tradicional y las digitales: “Son las dos cosas completamente distintas y estaría bueno que cuando una marca hace una inversión piense quién es su público objetivo”, afirmó. En ese sentido, señaló que hay un cambio generacional marcado por el uso del celular y redes sociales como principal espacio de consumo. Sin embargo, remarcó que la publicidad tradicional en la radio o televisión aún tiene vigencia en algunos sectores, “hay un grupo etario que no confía en lo que ve en el teléfono. Entonces por eso es importante que todo lo otro siga existiendo”.
Según sus palabras, las redes potencian modelos basados en micro influencers y vínculos de cercanía. La confianza que generan las marcas personales influye directamente en las decisiones de compra. “Puede haber cinco personas que vendan lo mismo, pero elegís comprarle a alguien por como habla, como se muestra o qué valores transmite” afirmó. Los consumidores buscan sentirse identificados con quienes están detrás de ese emprendimiento.
El fenómeno también plantea interrogantes sobre los límites de la exposición y el impacto de los algoritmos. Pin Beltramella señaló que las tendencias y el contenido rápido condicionan gran parte de lo que circula en redes. “Hoy triunfa mucho quien se anima”, señaló. Al mismo tiempo, remarcó la importancia de la responsabilidad en la comunicación digital, especialmente cuando se trata de contenidos relacionados con salud, alimentación o estilos de vida. Pese a eso, destacó que las redes sociales seguirán siendo fundamentales para los emprendimientos locales. “Las marcas personales generan comunidad y hacen que la gente vuelva”.
En una ciudad donde durante años el boca en boca fue la principal forma de recomendar un local, hoy una historia grabada con un celular puede llegar más lejos que cualquier cartel. Detrás de cada video, reseña o publicación hay jóvenes que no solo venden un producto: muestran una parte de su vida, construyen confianza y buscan hacerse un lugar en un escenario cada vez más competitivo. Entre algoritmos, tendencias y pantallas que se actualizan a toda velocidad, proyectos como los de Kamila, Gianni y Valentín reflejan una nueva manera de trabajar, donde la identidad también se convierte en una herramienta de crecimiento.
(*) Estudiantes de Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales (UNICEN) cursando sus prácticas pre-profesionales.

