Día de las y los Pediatras: “Los niños tienen una inocencia que es muchísimo más linda compartir”
Jessica Menón y Catalina Prieto, del Rincón Pediátrico Arcoíris, repasaron sus trayectorias y explicaron cómo construyen el vínculo con las familias. ¿Cómo se elige una pediatra? La vacunación, un desafío actual: “cuidamos a todos”.
Este martes 20 de octubre se celebra el Día de las y los Pediatras en recuerdo de la fundación de la Sociedad Argentina de la especialidad. La fecha busca destacar la labor de los médicos que se encargan de cuidar a las infancias y por ello desde Central de Noticias hablamos con las profesionales de Rincón Pediátrico Arcoíris, Jessica Menón y Catalina Prieto, que funciona en Maipú 4021.
Ambas profesionales se formaron la Facultad de Medicina de Unicen en Olavarría y actualmente se desempeñan como docentes en esa misma institución. Jessica Menón cumple diez años como médica, mientras que Catalina Prieto lleva nueve años de ejercicio profesional. Aunque sus caminos hacia la especialidad fueron diferentes, las dos coincidieron en destacar la importancia del vínculo con los niños y sus familias.
En el caso de Jessica, la posibilidad de especializarse en neonatología estuvo entre sus planes durante la residencia. Sin embargo, finalmente decidió dedicarse exclusivamente a la pediatría para compatibilizar su profesión con la maternidad. “Hacer una segunda residencia de neonatología era como perder tiempo en familia y perder un montón de cosas de mis hijos”, explicó.
Catalina, en cambio, recordó que desde chica sabía qué quería ser profesionalmente. “Creo que desde que tengo uso de razón digo que voy a ser pediatra” contó. Según relató, su vocación surgió cuando decía que quería curar a su hermano menor. Esa decisión se mantuvo durante la carrera de Medicina y se consolidó durante la residencia.

El vínculo con los niños y sus familias
Al explicar qué las llevó a elegir la especialidad, las pediatras destacaron las particularidades de trabajar con pacientes durante la infancia. Jessica señaló que siempre se inclinó por las especialidades clínicas y que le interesaba especialmente la posibilidad de generar confianza con los chicos durante las consultas.
“Los niños tienen una inocencia que es muchísimo más linda compartirla” expresó. También tuvo en cuenta que, en ocasiones, es necesario recurrir al juego para que los pequeños se sientan cómodos y permitan realizar los controles.

Catalina coincidió en que la atención pediátrica requiere adaptar la comunicación a la edad de cada paciente. “Bajar el nivel de vida a mil que tenés todo el tiempo para poder llegar a esa criaturita y poder revisarla, que te entienda”, describió al referirse a la necesidad de generar un vínculo de confianza.
La elección del pediatra
Las profesionales explicaron que la elección del pediatra puede comenzar durante el embarazo e incluso antes de buscar un hijo. Las recomendaciones de familiares, amigos, ginecólogos u obstetras suelen tener un papel importante en esa decisión.
Prieto sostuvo que se trata de “una elección mutua” entre el profesional y la familia. Además de las referencias de otras personas, influyen el trato durante la consulta, la atención en el consultorio, los horarios disponibles y la posibilidad de comunicarse con el médico fuera de las consultas presenciales. En ese sentido, remarcó que el vínculo se construye desde el primer contacto y se fortalece a medida que las familias conocen la forma de trabajar del profesional.
Menón indicó que la consulta prenatal suele recomendarse alrededor de la semana 30 de embarazo, aunque aclaró que algunas familias ya tienen decidido quién será el pediatra antes de ese momento.
La atención puede comenzar en el propio nacimiento. Las médicas explicaron que participan de la recepción del recién nacido, tanto en partos naturales como en cesáreas, y acompañan a la familia durante la primera internación. En esa etapa, también observan cómo se desarrolla la interacción entre el bebé, la madre, el padre y, cuando los hay, sus hermanos.
Luego comienza el seguimiento en el consultorio, con una frecuencia que varía según la edad. Menón detalló que durante el primer año de vida se realizan controles mensuales; entre el año y los dos años, cada tres meses; y después de los dos años, cada seis meses hasta el ingreso escolar. A partir de esa etapa, señaló que, en términos generales, un control anual resulta suficiente.

Mensajes, consultas y urgencias
La comunicación por Whatsapp entre las pediatras y las familias fuera del horario del consultorio es un punto clave, tanto para la elección de un profesional por parte de las familias como para el desarrollo de la labor de las y los médicos.
Las médicas de Arcoíris destacaron que aceptan recibir mensajes al mismo tiempo que apuntaron a los acuerdos que se construyen en el tiempo con los pacientes para organizar la comunicación y asegurar la asistencia correcta.
Jessica Menón explicó que intenta responder los mensajes durante el día, aunque las consultas que llegan a horas muy tardías pueden quedar para la jornada siguiente. Sin embargo, hizo hincapié en que las familias deben recurrir a la guardia pediátrica cuando se trata de una urgencia.
“Ante urgencias está la Guardia de Pediatría (del Hospital Municipal)”, remarcó. La profesional aclaró que, a pesar de que procura mantener la comunicación con sus pacientes, no siempre está disponible para responder de inmediato. Prieto coincidió en la importancia de establecer ese límite. Añadió que las médicas pueden estar atendiendo un parto, acompañando a sus hijos o realizando otras actividades que les impidan mirar el teléfono durante un período prolongado. “Si es una urgencia, que no esperen nuestra respuesta, que acudan a la guardia”, sostuvo.

También plantearon la conveniencia de priorizar los mensajes escritos por sobre los audios. Escuchar grabaciones extensas puede demandar un tiempo del que no siempre disponen durante la jornada. El texto, en cambio, permite identificar con mayor rapidez el motivo de la consulta y evaluar si puede esperar o requiere una respuesta inmediata.
Vacunación: un desafío para la pediatría
La vacunación fue uno de los ejes de la conversación. Las profesionales señalaron que el movimiento antivacunas representa un desafío para la especialidad y explicaron que la importancia de la inmunización se aborda desde las consultas prenatales.
Catalina Prieto indicó que trabajan con las familias para transmitir que las vacunas previenen enfermedades y sus formas más graves. Jessica Menón, por su parte, remarcó que algunas enfermedades sobre las estudió durante su formación dejaron de observarse o se volvieron menos frecuentes gracias a la inmunización. “Hay enfermedades que nosotras hemos leído y nunca hemos visto ninguna, pero porque ya no existen más o porque ya no se ven acá, gracias a las vacunas”, explicó Menón.
Las médicas también contaron que casi todas las familias que inicialmente rechazaban las vacunas comenzaron posteriormente a completar el calendario de inmunización. Hicieron hincapié en que todos los pediatras de Olavarría siguen el mismo lineamiento favorable a la vacunación. Coincidieron en que la inmunización protege a la comunidad: “no solamente cuidamos a ese nene, sino que cuidamos a todos, a la población en general” expresó Jessica al referirse al efecto rebaño.
Cada 20 de octubre, el Día de las y los Pediatras es una invitación a reconocer el trabajo de quienes acompañan el crecimiento y el desarrollo de las infancias. Desde la recepción del recién nacido hasta los controles durante la niñez, la tarea incluye la prevención, la atención de la salud y el acompañamiento a las familias. La experiencia de Jessica Menón y Catalina Prieto refleja algunos de los desafíos cotidianos de una especialidad en la que el vínculo y la confianza ocupan un lugar central.





