Loma Negra opera por debajo del 50% de su capacidad instalada
La cementera apuesta a Vaca Muerta y al RIGI. Festejó sus 100 años en Wall Street. El sector, lejos del nivel de actividad de 2022.
Un cartel rojo de varios metros colgado sobre la fachada de mármol de la Bolsa de Nueva York resumía el mensaje del día: “Siempre estuvimos, siempre estaremos”. Con más de 36 grados de sensación térmica, Loma Negra festejó este viernes sus 100 años en el corazón financiero de Nueva York. La cementera más grande de la Argentina tocó la campana de apertura del mercado en Wall Street, donde cotiza desde 2017, en un acto encabezado por su nuevo accionista, el empresario Marcelo Mindlin, junto al CEO de la compañía, Sergio Faifman.
El centenario –que se cumplió el pasado miércoles– llega en un momento paradójico. La empresa que en su siglo de historia construyó represas, rutas, escuelas y hospitales, y se instaló en el imaginario colectivo como sinónimo de progreso —la bolsa de cemento con la banderita argentina en la esquina—, festeja en medio de un contexto en el que la industria de la construcción todavía no recupera el nivel de actividad de 2022, el año récord del sector. La apuesta de la compañía es que el próximo ciclo de crecimiento venga de la mano de Vaca Muerta, la minería y, eventualmente, de un mercado de crédito hipotecario que hoy todavía no dinamiza la construcción residencial en la Argentina.
“Es difícil pensar que vas a tener un crecimiento en Vaca Muerta o en minería sin crecimiento habitacional o inversión en rutas, porque si no, no va a funcionar. Lo mismo con el campo; si crece, se van a comprar más departamentos” dice Faifman.

La industria del cemento fue récord en 2022, con cerca de 13 millones de toneladas vendidas. En 2023 se mantuvo casi estable, pero en 2024 cayó 25%. El año pasado se recuperó apenas 5% y este año, según la proyección de Loma Negra, cerraría con un alza del 3%, tras un primer semestre con caída del 2%, golpeado por las lluvias de abril y julio.
El mercado total ronda hoy los 10 millones de toneladas anuales y Loma Negra opera por debajo del 50% de su capacidad instalada. La compañía retiene, de todos modos, cerca del 45% del mercado y Faifman calcula que, si los proyectos hoy anunciados se concretan, en tres o cuatro años se volvería a los volúmenes de 2022.
Los proyectos del RIGI que hoy figuran como anuncios —la planta gasificadora de YPF, el de urea de Pampa Energía, las obras de TGS y la minera Vicuña, en San Juan— son, para Faifman, la principal palanca de demanda futura, junto con un déficit habitacional que la compañía estima en 3 millones de viviendas y con la obra pública hoy prácticamente detenida a nivel nacional.

El consumo de cemento por habitante en la Argentina ronda hoy los 260 kilos, muy por debajo de los 350 a 400 kilos de Perú o los más de 320 de Uruguay y Brasil, y lejos de los 2000 kilos que llegó a registrar España en el pico de su boom de infraestructura, alrededor de 2010.
Falta, además, otra pata. El riesgo país sigue por encima de los 400 puntos, un nivel que impide financiar obra pública con esquemas de participación privada a 30 años, y todavía no existe en la Argentina un mercado de crédito hipotecario que traccione la venta de metros cuadrados nuevos. “Prefiero crecer todos los años al 6% o 7% y no crecer 20% un año y caer después”, resumió Faifman sobre el tipo de recuperación que busca para la compañía.
Fuente y fotos: La Nación

