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De Olavarría a la Fórmula 1: un ingeniero formado en Unicen ya trabaja en Red Bull Racing

Lucio Giaquinta Aitala tiene 30 años, estudió en la Escuela Técnica Nº 2 y en la Facultad de Ingeniería de la Unicén. Tras años de preparación y una intensa búsqueda laboral, comenzó a trabajar en el equipo Red Bull Racing en Inglaterra.


Lo que para muchos puede parecer un sueño inalcanzable, para Lucio Giaquinta Aitala se convirtió en realidad. A sus 30 años, el ingeniero electromecánico nacido en Olavarría comenzó hace apenas tres semanas una nueva etapa profesional en Red Bull Racing, una de las escuderías más importantes de la Fórmula 1, en Oxford, Inglaterra.

Su camino inició en la Escuela Técnica Nº 2, donde se recibió de técnico electromecánico en 2013. Luego continuó su formación en la Facultad de Ingeniería de Unicen, mientras combinaba los estudios con trabajos vinculados a la mecánica y los motores, y una intensa actividad deportiva. Durante siete años compitió en natación para Ferro Carril Sud, disciplina en la que llegó a ubicarse entre los cinco mejores del país en las pruebas de 100 y 200 metros pecho durante dos temporadas.

Con el título universitario de ingeniero electromecánico obtenido en 2021, comenzó a planificar su futuro. “Dije qué es lo más alto que puedo aspirar como ingeniero, como desarrollo personal mío, este sentimiento de superación que es lo que te da el deporte también. Creo que la Fórmula 1 combinaba todo: mi pasión por los motores, mi pasión por la competitividad y por la ingeniería” contó Lucio a Central de Noticias. Para ello inició los trámites de ciudadanía italiana, perfeccionó su inglés y su italiano y continuó sumando experiencia en desarrollos mecánicos y eléctricos.

El proceso no estuvo exento de dificultades. Durante 2024 atravesó problemas personales y complicaciones de salud que retrasaron sus planes. Sin embargo, ese mismo año logró mudarse a Italia para completar la documentación de ciudadanía y posteriormente instalarse en Inglaterra para cursar un máster en ingeniería de motores de competición en la Universidad de Oxford Brookes.

Completó la formación académica de posgrado como el promedio más alto de su curso. Y con ello comenzó una búsqueda laboral que se extendió por seis meses. Durante ese período presentó entre 30 y 40 postulaciones para distintos puestos en la Fórmula 1. Contó que adaptó cada currículum a las características específicas de cada vacante que surgía. Mientras tanto, realizó trabajos de medio tiempo para sostenerse económicamente.

“Fue un periodo duro porque siempre hay incertidumbre de saber si estoy haciendo los pasos correctos para llegar a la Fórmula 1” dijo al recordar que “se hace difícil” el hecho de saltar de la universidad directamente a un ámbito laboral de altísima exigencia.

La oportunidad llegó mientras viajaba hacia Detriot, en Estados Unidos, para presentar un trabajo de investigación relacionado con los motores de Fórmula 1 y la reglamentación que comenzó a regir en 2026. Ese mismo día recibió el llamado para participar de una entrevista con Red Bull Racing por un puesto al que había aplicado meses antes.

El proceso de selección incluyó varias entrevistas técnicas sucesivas con distintos ingenieros de la escudería. Semanas después recibió la confirmación de que había sido elegido para incorporarse al equipo. De esta manera, hoy trabaja como ingeniero mecánico en el área de desarrollo denominada “bottom end”, vinculada a componentes internos del motor como cigüeñales, bielas y pistones. “Es un paso inicial, creo que es muy bueno para entrar a este mercado que es sumamente competitivo y muy difícil de acceder, así que estoy muy contento con eso” destacó.

Durante la entrevista con Central de Noticias también explicó que su especialización está orientada al área de PowerTrain, el sistema que integra motor de combustión y propulsión eléctrica. En ese sentido, detalló que la búsqueda de empleo estuvo enfocada principalmente en los fabricantes de motores de la categoría, un universo muy reducido ya que sólo cuatro empresas en Inglaterra y en Italia se dedican esta tarea.

Con ese dato, uno de los aspectos que remarcó fue el alto nivel de competencia para acceder a este tipo de puestos. Según señaló, cada vacante suele recibir entre 500 y 700 postulaciones provenientes de distintas partes del mundo.

Además de su desempeño académico, otro de los elementos que consideró importantes en su recorrido fue la publicación de un paper científico que, realizado en septiembre del año pasado, predecía y analizaba el impacto que tendría la nueva reglamentación técnica de la Fórmula 1 sobre el rendimiento de los vehículos. “Esta regulación que se aplica ahora, que es muy conocida y generó un poco de polémica entre los fanáticos por la gran parte eléctrica que tiene. Es un proyecto y un paper que me gustó hacer porque por mi formación como electromecánico, combina todo eso. Este paper es una parte de la tesis” explicó.

Hay otro aspecto más que el olavarriense definió como un logro. “Esta es mi tercera semana trabajando. Y además, me gradué con entrega de diploma, la típica que hacen acá que tiran el sombrero, el jueves 21 de mayo. La verdad que haber conseguido trabajo antes de la graduación le dio otro sabor” celebró. Además, tuvo en cuenta que muchos de sus compañeros de estudio tuvieron que regresar a sus casas “se han vuelto a sus casas porque no es fácil estar acá, por lo ajeno y por lo económico. Yo he estado haciendo trabajos part time, y no es para cualquiera. Creo que está en uno la fortaleza para seguir, confiar en uno y seguir adelante”.

Instalado en Oxford, una de las ciudades que concentra gran parte de la actividad de la Fórmula 1, Lucio Giaquinta Aitala transita sus primeras semanas dentro de Red Bull Racing. Sin embargo, al mirar hacia atrás, asegura que el principal aprendizaje no estuvo únicamente en la formación técnica, sino en la disciplina necesaria para sostener un objetivo durante años.

“Creo que el esfuerzo es lo que manda acá”, resumió al destacar el acompañamiento de su familia y amigos. “No me considero un genio. Creo que tengo mis capacidades, pero de todo este viaje el motor ha sido el esfuerzo atrás de la disciplina. Cuando finalicé el curso, mi mayor orgullo fue ser el primero que llegaba a la biblioteca y el último en irme. Todo el tiempo pensé también en el sacrificio que ha hecho mi familia por tenerme a mí acá. Le he pedido plata prestada a amigos para pagarme el curso, tengo pagarés firmados por mí. Ellos no querían, pero lo hice porque fue algo muy lindo. El esfuerzo, la disciplina y el acompañamiento de los que me quieren esos han sido mis pilares” definió.

Su proyecto de vida comenzó en Olavarría y hoy lo encuentra trabajando en la máxima categoría del automovilismo mundial.

¿Pudiste ir a alguna carrera de F1? “Sí, fue cuando estaba en Italia, antes de venir para acá. Fui a la carrera del Gran Premio de Italia, en Monza, y también aproveché para ir al Museo Ferrari. Ahí es cuando vi los motores en ese museo, es como que tocó una fibra interna a mí y de hecho cuando empecé el curso en Oxford, a las dos semanas me cambié al curso de motores. Empecé dos semanas atrasado, pero algo en mi me dijo que tenía que ser por este camino”.