Boston Barras Móviles: coctelería de autor y experiencias a medida
Detrás del proyecto, Emilia Popp y Andrés Melián combinan creatividad y precisión para transformar cada evento en una experiencia sensorial única, pensada en diálogo con cada pareja.
En cada celebración hay detalles que construyen la experiencia. Sabores, aromas y momentos compartidos se entrelazan para darle identidad a una noche única. En ese universo donde la celebración cobra forma, la barra deja de ser un servicio para convertirse en un punto de encuentro.
En el marco del Especial Bodas de Central de Noticias, Boston Barras Móviles se presenta como una propuesta que busca ir más allá del servicio tradicional de bebidas para eventos, con la idea de recrear la experiencia de un bar dentro de cada celebración.
El proyecto está liderado por Emilia Popp y Andrés Melián, quienes combinan creatividad y organización para ofrecer un servicio integral. “Queremos que la gente vaya a un evento y se encuentre en un bar, que te atienda un bartender y tener un menú amplio de coctelería de autor”, explicó Melián.

Su camino comenzó de manera progresiva. Andrés, hoy de 33 años, se formó en gastronomía desde joven: “tuve una materia de coctelería en la carrera de chef y me terminó gustando más la barra que la cocina”. Tras trabajar en distintos bares, llegó a Boston, primero con un socio y luego junto a Emilia, con quien adquirieron el emprendimiento.
El servicio es requerido para distintos tipos de eventos, aunque las bodas ocupan un lugar central. “En la mayoría de los casos vienen con un año de anticipación, en algunos casos un año y medio”, detalló Popp, quien además subrayó que también existen contrataciones más cercanas a la fecha según el tipo de evento.

La organización del servicio implica una planificación previa minuciosa. Emilia, ingeniera de profesión, se encarga de la logística: “armo las reuniones, los presupuestos, me encargo de buscar precios y calculo todo. He logrado tener un estándar de consumo de bebida por persona”. Y sintetiza la dinámica de trabajo: “a él no le puede fallar la barra y a mí no me pueden fallar los números”.
Desde el primer contacto se genera un vínculo con las parejas para diseñar una propuesta personalizada. “Queremos marcar la diferencia atendiendo la necesidad de la pareja y escuchando lo que ellos quieren”, señaló Popp. En ese sentido, el tipo de boda y el catering son claves para definir la oferta: “todo se tiene que integrar, no es que la barra es aparte”.
Si bien se mantienen clásicos como el fernet o el Campari, la propuesta se destaca por su variedad y adaptación. También ofrecen adicionales como barras de vino, cerveza tirada o estaciones de autodespacho. Incluso, muchas innovaciones surgen de los propios clientes: “una pareja quiso shots y bueno, ideamos un carro de shots. Hoy es un adicional fijo”.


Cada evento deja su marca, tanto por lo emocional como por los desafíos. Uno de los momentos más recordados fue su inicio como socios: “El primer evento vino una tormenta tremenda, se volaron literalmente las barras”, recordó Melián. La experiencia les permitió ajustar protocolos y prever contingencias.
El crecimiento del emprendimiento también está vinculado a la capacitación constante del equipo. “Nosotros capacitamos a nuestros bartenders y nos gusta que todo salga como corresponde”, explicó. Y agregó: “El cóctel que servimos tiene que salir siempre igual, no pueden salir dos mojitos con distintos sabores”.
En paralelo, destacan cambios en los hábitos de consumo: “la gente se ha concientizado mucho, empezó a tomar más agua en el evento”, señalaron, en relación a nuevas dinámicas como bodas tipo “sunset” o celebraciones que se extienden durante el día.

Con una apuesta sostenida a la inversión y la mejora continua, Boston Barras Móviles busca consolidarse como una experiencia diferencial en el mundo de los eventos. “Le ponemos mucha dedicación, mucho tiempo y mucho corazón. No puede fallar”, concluyeron.
Así, entre recetas, planificación y vínculos que se construyen en cada evento, Boston Barras Móviles reafirma su esencia: transformar cada celebración en algo más que una fiesta. Porque cuando la técnica se combina con la sensibilidad, lo que queda no es solo un buen trago, sino un recuerdo que perdura.

