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Más personales y más emocionales: “Hoy las bodas son de los novios”

Especial Bodas de Central de Noticias. Mónica Hernando, wedding planner con 21 años de trayectoria en Olavarría, analizó los cambios en la organización de casamientos, el rol clave del coordinador y cómo las emociones atraviesan todo el proceso.


Una boda no es un evento más: es un punto de inflexión en la vida de una pareja, un día cargado de expectativas, emociones y simbolismos. Por eso, llegar a ese momento con cada detalle resuelto no solo reduce tensiones, sino que permite a los protagonistas enfocarse en lo verdaderamente importante: celebrar. En ese escenario, la figura de quien organiza, coordina y resuelve cada imprevisto se vuelve fundamental para que todo fluya sin sobresaltos.

Con más de dos décadas de experiencia en la organización de eventos en Olavarría, Mónica Hernando se convirtió en una referencia local en el rubro. Su trabajo no solo implica coordinar proveedores y tiempos, sino también acompañar a las parejas en uno de los momentos más importantes de sus vidas.

“Hace 21 años que hago casamientos en Olavarría” contó para el Especial Bodas de Central de Noticias. Y en ese recorrido, su rol fue evolucionando junto con las nuevas demandas. “Depende mucho de cuándo entramos en la organización. A veces los novios ya tienen cosas definidas y otras arrancamos de cero: desde elegir el lugar hasta cada detalle del evento. Es un camino largo, de un año o más, en el que los acompañamos para cumplir ese día soñado”.

Ese proceso genera un vínculo profundo. “Terminás conociendo a las parejas. Muchas veces pasan a ser parte de mi vida. Hoy estamos organizando los 15 de chicas a cuyos padres acompañamos en su casamiento, o bodas de quienes conocimos cuando cumplían 15. Eso es hermoso”.

Las bodas de ahora

En estos años, Mónica Hernando observa transformaciones claras. “Lo principal es que hoy las bodas son de los novios. Antes los padres tenían mucha influencia, porque ayudaban a pagar la boda. Hoy son invitados. No tienen ni voz ni voto”, explicó.

También señaló el impacto de las redes sociales: “Los novios consumen tendencias todo el tiempo. Nosotros también estamos atentos a eso” porque después se refleja en lo que piden”.

Otra modificación fuerte es el formato. “De diez bodas, una sola es por iglesia. La mayoría son civiles, y ahora incluso se hacen el mismo día de la fiesta. Eso modificó todo: las fiestas de casamiento arrancan a las 6 de la tarde y terminan a las 5 de la mañana”.

En ese contexto, incorporaron nuevas funciones como el rol de maestro de ceremonias. “Eso permite personalizar mucho más la boda. Hoy son más emocionales, más íntimas y también más chicas, en gran parte por la situación económica y porque los novios eligen a quién invitar. Son auténticos, nada se hace por compromiso” destacó Mónica.

El valor de la organizadora

Consideró que la figura del “wedding planner” es central. “Lo más importante es que ese día los novios puedan disfrutar. No están pendientes de nada. Si falta algo, si hay un problema, lo resolvemos nosotros. Ellos son los protagonistas”.

Si hay un imprevisto, si algo tuvo que cambiarse sobre la marcha, si un aspecto de la fiesta se vio modificado los novios no se enteran. “Ellos ni se preocupan, como dueños de la boda y protagonistas pueden disfrutar absolutamente de todo lo que pasa porque saben que hay alguien que está actuando como ´hada madrina´” definió Mónica. Aclaró que para todo ello trabaja con un equipo de personas.

El acompañamiento previo también es clave para que todo llegue a buen puerto. “No es un proceso simple desde lo emocional. Surgen discusiones, diferencias. Nosotros ayudamos a destrabar conflictos y a bajar tensiones, especialmente en determinadas cosas que sabemos que no tienen importancia, pero que son un punto de discusión a veces para la organización”.

A lo largo de su carrera, vivió todo tipo de situaciones, incluso cancelaciones de último momento. “Ha pasado de todo: un año antes, una semana antes. Depende mucho del motivo. Por ejemplo, si es una cuestión de salud, a veces se posterga. Otras veces no hay vuelta atrás. Cada caso es distinto” contó.

También reconoció que el trabajo de organización de eventos requiere una gran templanza. “La paciencia que no tengo en mi casa la tengo en el trabajo”, dijo entre risas. “Muchas veces terminás hablando con los novios de temas personales. Es un rol que tiene mucho de contención”.

Un consejo para quienes empiezan

Para las parejas que comienzan a planificar su boda, su mensaje es claro: “que hagan todo desde el amor. Organizar una boda es parte del camino de formar una familia. Van a surgir diferencias, pero eso también es parte de la vida”.

“Parece fácil organizar, pero no lo es. Por eso siempre recomiendo que busquen un organizador, más allá de que la fiesta sea chiquita o grande. No solo por lo operativo, sino para que todo el proceso sea más simple y puedan disfrutarlo de verdad” concluyó.

En definitiva, cuando detrás de cada detalle hay una mirada experta que anticipa, ordena y contiene, la boda deja de ser una preocupación para convertirse en lo que siempre debió ser: un momento irrepetible donde el amor se celebra sin interrupciones. Porque cuando todo está cuidado, el gran día no solo sucede, sino que se vive plenamente, como ese sueño que alguna vez empezó a imaginarse y finalmente se hace realidad.