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Yanina Manetti y el arte de esperar para retratar la esencia

La cámara puede registrar un instante, pero antes de ese momento hay una espera. En la fotografía de mascotas, Manetti encontró una manera particular de mirar: observar, respetar los tiempos y construir un vínculo para que la imagen surja sin forzarla.


En el marco del Día del Fotógrafo, Yanina Manetti habló con Central de Noticias sobre su profesión, una actividad que ejerce desde hace más de 14 años y que actualmente la encuentra especializada en fotografía familiar, infantil, de recién nacidos y mascotas.

Su trabajo con animales parte de una premisa que atraviesa buena parte de su manera de entender la fotografía: buscar aquello que aparece de forma natural, sin imponer una escena. “Me gusta retratar la esencia, lo casual, lo no forzado y creo que con las mascotas un poco es eso”, explicó.

Para llegar a ese instante, sin embargo, primero hay que esperar. Una sesión con una mascota requiere tiempo para reconocer el espacio, familiarizarse con la presencia de la fotógrafa y generar un vínculo. Recién después comienza la búsqueda de imágenes.

“Lo que tiene la fotografía de la mascota es muy similar a un recién nacido, si se quiere comparar, es que primero lleva muchísimo tiempo en adaptarse al lugar, a que la mascota, el animal me conozca, a que entablemos un vínculo”, señaló Manetti.

Y ese vínculo también implica una presencia silenciosa, atenta a lo que ocurre delante de la cámara. “Lleva mucho tiempo previo el reconocer el lugar, el familiarizarse y generar un vínculo previo para que salga lo más natural posible“, sostuvo.

Esa forma de trabajar también la llevó a colaborar con la protectora APOAA, donde realizó fotografías de perros que se encuentran en adopción. Allí, la intención fue nuevamente ir más allá del simple registro: buscar la esencia de cada animal y mostrarla a través de una imagen, acompañando así la espera de esos perritos por encontrar una familia.

Para Manetti, cada sesión deja algo. No hay una fotografía o una historia puntual que pueda elegir por encima de las demás porque el contacto con las personas y los animales construye recuerdos que permanecen.

“La verdad que para mí todas son especiales, las recuerdo, me pasa lo mismo también con la familia, me acuerdo de todas las caras”, contó. Y agregó: “Se genera cierto vínculo a la hora de sacar, de pasar un momento tanto con los niños como con las mascotas que la verdad es que no puedo elegir un solo momento”.

Ese vínculo incluso aparece tiempo después, fuera de la sesión. “Me pasa de encontrarme niños en la calle y decir ‘a este nene lo conozco’ y es porque le saqué foto en algún momento y lo mismo me pasa con las mascotas. No podría elegir uno, pero sí recuerdo todas”, relató.

Una especialidad que empieza a crecer

La fotografía de mascotas todavía no es una práctica completamente instalada en Olavarría, según la mirada de Manetti. Sin embargo, considera que es una propuesta que puede adquirir mayor presencia con el tiempo, acompañando también las nuevas formas de conformar una familia.

“En otras ciudades sí, por ahí acá en Olavarría no tanto, pero yo también considero que es algo que se va a ir empezando a ver cada vez más“, explicó.

En ese sentido, señaló que “hoy en día hay muchos tipos de familias y hay familias que eligen tener hijos perrunos o gatunos”, por lo que considera que este tipo de sesiones “a futuro se va a empezar a ver cada vez más”.

La fotografía como una forma de expresión

La relación de Manetti con la fotografía comenzó mucho antes de convertirla en una profesión. Durante su infancia ya encontraba en las cámaras digitales una herramienta para registrar y recrear aquello que vivía.

En ese recorrido también reconoce una influencia familiar. “Mi mamá tenía un padrino que era fotógrafo muy reconocido en la ciudad de Coronel Suárez y siento que él fue como una especie de musa”, recordó.

El interés, de todos modos, no estaba limitado a la fotografía. “Siempre me gustó lo que es el arte en general o la manera de expresarse de otra forma. En mi caso encontré eso en la fotografía”, explicó.

Cuando tuvo la posibilidad de trabajar para comprar su primera cámara, lo hizo. “Cuando era chica usaba las cámaras digitales que había en ese momento para recrear todo tipo de viaje o lo que haya y ni bien tuve la oportunidad de empezar a trabajar para poder tener mi cámara lo hice y ahí arrancó todo esto“, relató.

A esa experiencia profesional se sumó, durante el último año, la enseñanza. Aunque actualmente no ejerce la docencia de manera habitual, comenzó a dar cursos de fotografía destinados a niños.

La propuesta surgió también de su experiencia como mamá y de una preocupación vinculada al tiempo que los chicos pasan frente a las pantallas. “Me encuentro con que los chicos pasan mucho tiempo detrás de una pantalla, entonces digo bueno que mejor que pasen el tiempo detrás de una pantalla pero sacando fotos, recreando y haciendo arte”, explicó.

Para Manetti, allí también aparece el sentido de su profesión: “En realidad para mí eso es lo que significa ser fotógrafa”.

El valor de una recomendación

Actualmente, quienes quieran contactarse con Manetti pueden hacerlo a través de Instagram, WhatsApp o mediante el “boca en boca”. Para ella, la recomendación de quienes ya atravesaron una sesión tiene un valor particular.

“La experiencia por haber tenido una sesión de fotos conmigo y las recomendaciones eso creo que es mucho más valorable que otra cosa”, sostuvo.

Así, entre la fotografía familiar, los niños, los recién nacidos y las mascotas, su trabajo mantiene un mismo punto de partida: mirar antes de disparar. Esperar, conocer, respetar los tiempos y dejar que aquello que busca retratar aparezca.