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FIO: Un software a prueba de apagones

El trabajo desarrollado en la facultad puede evitar casos como el masivo corte de luz en La Plata. Hay diferentes municipios interesados en aplicarla.


El incendio registrado días pasados en una estación transformadora de La Plata dejó a miles de usuarios sin suministro y volvió a poner en primer plano la importancia del mantenimiento y el monitoreo de la infraestructura eléctrica. 

En Olavarría, la Facultad de Ingeniería desarrolló tecnología para detectar anomalías y así evitar interrupciones de gran escala. Hay diferentes municipios interesados en aplicarla.

Un incendio en una estación transformadora puede dejar de ser un problema localizado para convertirse, en cuestión de minutos, en un impacto que alcanza a decenas de miles de personas. Eso fue lo que ocurrió en La Plata, donde un siniestro en la Estación Transformadora Tolosa provocó inicialmente la interrupción del suministro para casi 65.000 usuarios y obligó a desplegar un operativo de emergencia para recuperar progresivamente el servicio.

El episodio volvió a poner sobre la mesa una pregunta que excede la emergencia: ¿qué ocurre antes de que una falla llegue a producirse? Allí aparece una dimensión menos visible del sistema eléctrico, pero decisiva para garantizar la continuidad de un servicio esencial: el monitoreo, el mantenimiento y la capacidad de anticiparse a los problemas.

Para el Dr. Gustavo Leal, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de Olavarría (FIO-UNICEN), la primera precaución es incluso conceptual. Frente a las primeras versiones que hablan de la “explosión de un transformador”, explica que una estación transformadora es un sistema complejo, integrado por distintos componentes.

“Cuando se dice explotó el transformador, siempre se lo asocia a la máquina. Pero en una estación transformadora, que es la que baja o sube la tensión, hay un montón de elementos: interruptores, barras, celdas. Puede haber una falla en cualquier lugar”, señaló el profesional.

En el caso de La Plata, las causas todavía deben ser determinadas por las pericias. Leal advierte que una falla interna de un transformador puede generar un fenómeno de alta presión dentro del equipo, debido al arco eléctrico que se produce en el aceite aislante. Si ese aceite se derrama, además, puede incendiarse y comprometer otros componentes de la instalación.

Detrás de la energía que vemos

“Cuando explota uno, se produce un efecto dominó”, planteó el investigador, mientras remarcó que todavía es necesario determinar si el origen estuvo en el transformador, en una celda, en las protecciones o en otro punto de la estación.

La dimensión del problema permite comprender por qué la prevención resulta estratégica. En Olavarría, la red eléctrica abastece a más de 57.000 conexiones de energía, una infraestructura de enorme escala cuya confiabilidad incide directamente en la vida cotidiana, la actividad productiva, los servicios y las instituciones de la ciudad y su zona rural.

La FIO viene trabajando precisamente sobre esa lógica preventiva. El desarrollo de un software de monitoreo constituye un antecedente concreto de cómo la Universidad pública puede intervenir sobre una demanda territorial y aportar conocimiento científico y tecnológico para mejorar la gestión de una infraestructura crítica. 

El trabajo no se limita a detectar una falla cuando ya ocurrió: busca observar la evolución de los equipos y generar señales que permitan actuar antes.

“En los transformadores, aplicando estas tecnologías, se va viendo la evolución del transformador. Si fue una falla interna, se debería haber visto”, apuntó Leal, aunque aclara que en un caso como el de La Plata también habrá que determinar si existieron problemas en las protecciones o si la falla se produjo fuera del transformador.

 Tomarle el pulso a la luz

Una parte de las técnicas utilizadas requiere retirar el equipo de servicio para realizar ensayos o analizar muestras de aceite. Pero la FIO también desarrolló herramientas de monitoreo continuo, capaces de observar el comportamiento del transformador mientras permanece conectado a la red.

“Es como los relojes inteligentes que tiene una persona, que miden las pulsaciones y otras variables, todo internamente. Es continuo. Esto se desarrolló acá en la Facultad”, contó el Dr. Leal.

Ese carácter preventivo tiene una particularidad: cuando funciona, casi no se percibe. Un transformador que no falla no genera noticias, reclamos ni interrupciones. El trabajo de mantenimiento y monitoreo permanece invisible precisamente porque logró cumplir su objetivo. “Cuando no suceden, no se ve esa técnica que se está utilizando o esa gestión de mantenimiento. Es un objetivo”, planteó el investigador.

 La FIO y un aporte estratégico

La experiencia de Olavarría muestra, en ese sentido, una de las funciones estratégicas de la universidad pública: producir conocimiento que no queda encerrado en los laboratorios, sino que se vincula con problemas concretos del territorio. En este caso, con una infraestructura cuya importancia se hace evidente cada vez que deja de funcionar.

La FIO está un paso adelante con un software que optimiza servicios esenciales y que despierta interés y consultas de diferentes municipios bonaerenses, que ya evalúan su implementación.

Un contexto que permite recuperar una idea central para comprender el papel de la FIO: la universidad pública también está presente allí donde una comunidad necesita que sus servicios esenciales funcionen mejor. Investigar, medir, monitorear, ensayar y desarrollar tecnología son formas concretas de prevención.

Esto implica que, cuando la electricidad se interrumpe, la ausencia se vuelve visible de inmediato. Lo que pocas veces se ve es todo el conocimiento que trabaja para evitar que eso ocurra. Y allí, en esa tarea silenciosa, la FIO también cumple una función social determinante.