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Jorge Sobarzo: “La semana pasada tuve que despedir gente”

El dirigente de la Unión Industrial de Olavarría apuntó a la caída de la obra pública nacional y advirtió que la presión impositiva y la apertura de importaciones deterioran la competitividad de las pymes. “Estamos todos los días cayendo un poquito más” describió.


El presidente de la Unión Industrial de Olavarría, Jorge Sobarzo, trazó un durísimo panorama del sector pyme local y nacional en diálogo con el programa Levantate por Radio Sapiens (FM 102.7) donde apuntó a la falta de obra pública nacional y a la apertura de importaciones como principales condicionantes.

“En cualquier sociedad es difícil pensar una prosperidad, pensar en futuro, pensar en desarrollo, si no se crean puestos de trabajo” definió y más adelante informó “yo la semana pasada tuve que despedir gente”, medida que se lamentó por el impacto individual y social que implica.

Sobarzo explicó que el deterioro de la actividad económica se profundizó en los últimos meses y aseguró que la situación golpea especialmente a las empresas vinculadas con la minería y la construcción en Olavarría. “Estamos todos los días cayendo un poquito más. Es más, creo que es muy prolongado todo esto que va sucediendo y lamentablemente uno no lo ve bien”, afirmó.

En ese sentido, vinculó la caída de la demanda con la paralización de la obra pública nacional y recordó el peso que tiene Olavarría dentro de la producción de cemento en Argentina. Señaló que en nuestro distrito “se produce más del 60% del cemento que se consume en el país. La obra pública municipal y provincial es bienvenida, pero la ciudad está preparada para abastecer a la obra pública nacional. Si esa célula madre del entramado productivo no se activa, quedan desactivadas un montón de pymes”, sostuvo.

Para el presidente de la Unión Industrial, la inversión estatal en infraestructura no debe ser considerada un gasto sino una herramienta de desarrollo económico. En ese marco mencionó obras vinculadas con educación, salud y rutas, y cuestionó el estado de la ruta nacional 3 al señalar que el deterioro de la infraestructura incrementa los riesgos para quienes transitan por ella.

“Una mirada muy corta”

Consideró errada la visión del presidente Javier Milei y su gestión. “Creo que la obra pública debería ser hasta obligatoria para el Estado, primero por una cuestión de que quienes contribuimos, quienes tributamos, podamos ver reflejados los recursos que ponemos en el Estado en obras que mejoren la convivencia en comunidad o que mejoren la sociedad” sostuvo a lo que añadió “es lindo cuando vos tributás y ves que en sociedad crecés, que el dinero que colocás se refleja en obra. Pero no es lo que está pasando”.

Más adelante, en la entrevista radial planteó “creo que la política tiene una mirada muy corta en cuanto a ver que la obra pública es un gasto. La obra pública es una inversión y yo creo que no analizan ni siquiera que en el corto plazo más del 50% del recurso que ponen en obra pública retorna al Estado”.

En su explicación, Sobarzo contrastó “ellos lo ven como repartir la torta y ver qué porción toca cada uno, y yo creo que es multiplicar la torta, es hacerla más grande”. Se refirió a que la contratación de empresas para llevar adelante obras públicas implica una movilización que devuelve parte de esos fondos al mismo estado en tributos, crea puestos de trabajo y “activa una cadena de valor en la que todos van a tributar. O sea, rápidamente, a modo tributario, el Estado vuelve a recuperar, municipal, provincial y nacional. Y cuando se generan puestos de trabajo se alivian a la carga del Estado”.

Industria: impuestos y competencia

Otro de los ejes del análisis de Jorge Sobarzo fue la situación de la industria manufacturera frente a la apertura de importaciones. Desde su experiencia como fabricante de estufas, afirmó que la estructura tributaria local coloca a las empresas nacionales en desventaja frente a los productos importados.

“Más del 50% de la facturación son impuestos. Tenemos IVA, Ganancias, Ingresos Brutos y cargas sociales. Terminamos con un producto que vale el doble solamente para cubrir el costo impositivo, mientras que el producto de afuera no tiene esa estructura de costos” señaló.

Aclaró que no cuestiona el pago de impuestos, sino las condiciones de competencia. “Si me dejás esta carga impositiva, protegé la generación de trabajo y toda la cadena de valor que activa la industria nacional” expresó.

Además, remarcó que el cierre o la reducción de la producción de una pyme no solo afecta al empresario sino también a los trabajadores y a toda la red de proveedores. “Si dejo de fabricar estufas, puedo importarlas y venderlas con mi marca, pero toda la gente de la planta productiva se queda sin trabajo. También dejan de vender quienes me proveen chapas, pinturas, energía y otros insumos” ejemplificó.

Con ello enfatizó que “la industria genera mucho más que un negocio para el industrial” y subrayó que se trata de “una cadena de valor”. “Cuando una pyme se enciende, automáticamente fomenta la activación de otras pymes proveedoras para ese desarrollo” explicó.

Consultado sobre la evolución del tipo de cambio, consideró que un dólar más alto puede mejorar la competitividad, aunque insistió en que el problema de fondo es la carga tributaria. También relativizó el impacto del financiamiento disponible para las empresas. “El financiamiento es una herramienta que sirve cuando hay trabajo. Si no tenés trabajo, es un suicidio comprometerte a pagar cuotas hacia adelante” afirmó.

Respecto del escenario que enfrentan las pequeñas y medianas empresas, sostuvo que el principal objetivo hoy es intentar sostenerse hasta que cambien las condiciones económicas, aunque reconoció que esa posibilidad depende de los recursos con que cuente cada empresa. “No solamente depende de la voluntad. Para mantenerse en pie y para no despedir gente hay que tener recursos, y justamente cuando se caen las ventas es lo que no tenés”, señaló.

Durante la entrevista confirmó que su propia empresa debió reducir personal por la caída de la actividad. “Yo la semana pasada tuve que despedir gente porque uno se pone a proyectar. No llego. ¿Sabés qué es lo más doloroso? Que saqué gente buena, gente cumplidora, no por ineficientes. Eso es lo que duele”, expresó.

Finalmente, al ser consultado sobre el futuro de la economía local si continúa la escasa inversión nacional en infraestructura, insistió en la necesidad de diversificar la matriz productiva de Olavarría. Recordó que ese objetivo había sido contemplado hace décadas con la creación del denominado Impuesto a la Piedra, pensado para generar alternativas económicas cuando disminuyera la actividad minera.

Sin embargo, sostuvo que esos recursos terminaron destinándose a gasto corriente y no a inversiones productivas. “Es difícil proyectar cómo vamos a desarrollar otra economía si el recurso que estaba dispuesto para esto ya no está dispuesto”, concluyó.