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Big Apple Tours, hacia 50 años de trayectoria: “Hoy el valor está en el asesoramiento”

En Olavarría, Big Apple Tours se encamina a cumplir 50 años de trayectoria. Su titular, Soledad Gómez Cataldi, reflexiona sobre los cambios del sector, el rol del agente y la importancia del acompañamiento en un mercado cada vez más digital.


Este lunes 27 de abril se conmemora el Día del Agente de Viajes y, en Olavarría, una de las voces con mayor trayectoria en el rubro es la de Soledad Gómez Cataldi, titular de Big Apple Tours, una agencia que en enero próximo cumplirá medio siglo de historia en la ciudad.

El emprendimiento fue fundado por su madre, Teté Cataldi, una figura emblemática del turismo local. “Nací acá, esta era la oficina de mi mamá. Literalmente ese fue mi primer día de trabajo” recordó con una foto en la que se ve que de niña acompañaba a su mamá a la vieja agencia Ol Tours. Es una historia donde lo personal y lo profesional se entrelazan desde el inicio.

Lejos de la idea tradicional, el rol del agente de viajes hoy es mucho más complejo. En un contexto atravesado por plataformas digitales, inteligencia artificial y acceso masivo a la información, el desafío es diferenciarse. “Tenés que ser un poco economista, un poco psicólogo, tener conocimiento de destinos y, sobre todo, generar confianza” resumió Soledad.

En ese sentido, destacó que el eje del trabajo no está en la venta en sí, sino en el valor agregado. “El aporte es el respaldo, el asesoramiento y todo el know-how. En la masividad se pierde lo personal, y nosotros tratamos de enfocarnos en eso”.

Viajes a medida: la tendencia que crece

Uno de los cambios más marcados en los últimos años es la personalización de las experiencias. Los itinerarios tradicionales conviven ahora con propuestas diseñadas según los intereses de cada viajero y en la línea del “slow down”.

“Nosotros tratamos de focalizarnos a lo personalizado” indicó para ampliar que “hoy la gente quiere algo más a medida. No es lo mismo un viaje clásico por Europa -donde visitas capitales todos los días- que uno pensado según los gustos de cada persona”. A modo de ejemplo contó que “hace poco tuve dos chicas que son paisajistas, entonces orienté el itinerario a eso, a sus intereses. ¿Para qué vamos a incluir el Louvre si con verlo de afuera se conforman y prefieren ir a los jardines de Luxemburgo?”.

A esto se sumó el crecimiento de destinos no convencionales como Japón, Kenia, Tanzania o combinaciones más complejas, pensadas para viajeros con experiencia previa.

Respecto a la modalidad de venta, informó que conviven “venta corta, que es la venta de acá a un mes o dos, inmediata, y volvió a la venta larga. El hecho de un dólar más estable y una coyuntura bastante más tranquila en cierto aspecto, nos da la posibilidad de programar a más largo plazo”. Esta última opción implica la venta en cuotas, “como un plan de ahorro previo para el turismo”, que suma previsibilidad.

Lo inesperado, cada vez más relevante

Más allá de los destinos, la agente subrayó que el objetivo es “brindar buenos servicios, la atención personalizada, el acompañamiento y el respaldo”. Porque el turismo es una actividad profundamente vinculada al contexto global: conflictos internacionales, fenómenos naturales o cambios económicos pueden alterar cualquier planificación.

“Nosotros no estamos aislados. Pueden pasar cosas como conflictos, cancelaciones de vuelos o problemas climáticos. Y ahí es donde tenemos que actuar” señaló.

En ese sentido, remarcó la importancia del acompañamiento: “si el pasajero lo hace solo, todo eso se vuelve mucho más difícil y tedioso. Nosotros estamos para respaldar y resolver”.

Consideró que la pandemia fue el momento más crítico del sector. “Una debacle. Fue incertidumbre total. No había ventas, solo reprogramaciones” repasó sobre aquellos años. Pero también explicó que dejó protocolos y aprendizajes que hoy se aplican. Ante eventos como el conflicto que actualmente atraviesa Medio Oriente, todos los operadores saben cómo actuar en cuanto vuelos y turismo.

Tecnología, desregulación y adaptación

El avance tecnológico y la desregulación del sector dejan un “mercado disruptivo” y generaron debates sobre el futuro de las agencias. Sin embargo, Gómez Cataldi lo ve como una oportunidad.

“La tecnología suma valor, acorta tiempos. El que no pueda aportar conocimiento o respaldo va a tener más dificultades, pero el que se adapta, sigue vigente” definió.

En el plano local quedó desregulada la actividad de agentes de viajes, lo que implicó en concreto la eliminación de requisitos formales para ejercer la actividad. Ella reconoce luces y sombras: más apertura para nuevos actores, pero también menos respaldo. “Me quedo con lo bueno” definió a modo de balance entre todos los aspectos que inciden en la actividad.

Más allá de lo técnico, la experiencia del viaje tiene un impacto personal profundo. Y eso, asegura, también forma parte del trabajo. “Uno cree que un destino te cambia, pero en realidad sos vos. El viaje te saca de tu rutina y te muestra desde otro lugar”, reflexionó en base a la experiencia propia.

Sostuvo que esa dimensión emocional es cada vez más visible en tiempos donde la tecnología permite conocer desde lo visual muchos antes que desde lo vivencial. Entonces, “las expectativas son muy altas, y también hay mucha ansiedad. Ahí aparece el rol de acompañar, de contener” explicó.

Ese rol se toma desde antes de viajar, “tenemos que hablar en serio y con criterio. Se te puede perder una maleta, puede pasar que hay un conflicto con el clima, uno político o económico. Con la guerra de Medio Oriente, se cerró el estrecho de Ormuz y pasan cosas. Uno está para actuar y tenés que tomar decisiones”.

50 años después

Con medio siglo de historia a punto de cumplirse, Big Apple Tours atravesó muchas etapas del turismo: desde los viajes en barco hasta la era digital.

“Nos dijeron muchas veces que íbamos a desaparecer. Pero creo que vamos por 50 años más. La clave es adaptarse y seguir aportando valor”, concluyó Soledad Gómez Cataldi.

En un mundo donde todo parece estar a un click, la figura del agente de viajes encuentra su lugar: no sólo en la venta, sino en la construcción de experiencias con respaldo, conocimiento y cercanía.