Una científica de Sierras Bayas investiga hantavirus y desarrolla nuevas terapias desde Argentina
María Eugenia Dieterle lidera un laboratorio de virus emergentes en el Instituto Leloir tras formarse en Estados Unidos. Su trabajo busca entender el comportamiento viral y generar tratamientos innovadores.
Nacida y criada en Sierras Bayas, partido de Olavarría, María Eugenia Dieterle es bióloga y doctora egresada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, donde orientó su carrera hacia la biología molecular con el objetivo de desarrollar herramientas para resolver problemas concretos.
Su interés por los hantavirus —agentes infecciosos de alta letalidad transmitidos por roedores— se consolidó tras el brote ocurrido en Epuyén, Chubut, en 2018. A partir de entonces, decidió especializarse en virus emergentes y realizó un posdoctorado en Nueva York, en el laboratorio dirigido por Kartik Chandran, enfocado en el estudio de bunyavirus.
Durante su trabajo en el exterior, Dieterle obtuvo la beca Pew, que le permitió investigar los mecanismos de ingreso de los hantavirus a las células. En ese marco, participó en el descubrimiento del receptor protocadherina-1 (PCDH1), utilizado por los hantavirus del Nuevo Mundo, incluido el virus Andes.
Para avanzar en estos estudios, desarrolló junto a su equipo un sistema basado en el virus de la estomatitis vesicular, modificado genéticamente para estudiar de forma segura las glicoproteínas de virus peligrosos. Esta herramienta también resultó clave durante la pandemia de COVID-19, cuando permitió generar un “coronavirus sustituto” para investigar el SARS-CoV-2 y desarrollar anticuerpos monoclonales.
Tras esa experiencia, Dieterle decidió regresar a la Argentina y establecer el Laboratorio de Virus Emergentes en la Fundación Instituto Leloir. Su trabajo actual se centra en dos líneas principales: comprender cómo los virus replican su material genético dentro de las células y desarrollar terapias innovadoras, como anticuerpos monoclonales con acción intracelular.
Además, proyecta la creación de una plataforma para producir anticuerpos a partir de pacientes convalecientes, no solo para hantavirus sino también para otros virus relevantes en la región, como el virus Junín y el oropuche, en colaboración con el ANLIS-Malbrán.
Su regreso al país se concretó tras un proceso de evaluación para liderar un nuevo laboratorio, en un contexto desafiante para el sistema científico. No obstante, la investigadora destacó el impulso recibido por parte de colegas jóvenes y el apoyo de instituciones como la Fundación Williams, que contribuyó a la instalación de su equipo.
Actualmente, Dieterle desarrolla su trabajo con el objetivo de generar conocimiento aplicado y aportar soluciones frente a enfermedades infecciosas que afectan a la población, en un escenario donde los hantavirus volvieron a encender las alertas sanitarias en el país.

