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Andrés Malamud sobre Venezuela: “Sigue el régimen, lo único que cambió es el presidente”

Advirtió que la intervención de Estados Unidos convirtió al país sudamericano en “un protectorado”. El politólogo analizó la captura de Nicolás Maduro, el rol de Trump y el futuro venezolano. Señaló intereses petroleros, tensiones geopolíticas y un escenario regional de fragmentación.


El politólogo y analista internacional Andrés Malamud analizó la situación de Venezuela tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de intervenir en el país y capturar a Nicolás Maduro en la madrugada del 3 de enero. En diálogo con el programa Levantate por FM Sapiens (102.7), sostuvo que el resultado de la intervención es “el peor de los mundos posibles”, ya que Venezuela quedó “sin soberanía nacional y sin soberanía popular”.

Malamud explicó que antes de la intervención existían dos principios en disputa: la soberanía popular, asociada a la democracia —que, apuntó, no se respetaba en Venezuela— y la soberanía nacional, basada en la no intervención. “Trump decidió intervenir y hoy no tenemos ninguna de las dos: Venezuela es un protectorado y no una democracia”, afirmó.

Según el analista, la salida de Maduro no implicó un cambio real. “Sigue el régimen, lo único que cambió es el presidente” afirmó. Detalló que el poder sigue concentrado en las mismas figuras: Delcy Rodríguez, ahora como presidenta; su hermano Jorge Rodríguez al frente del Parlamento; Vladimir Padrino López en el Ministerio de Defensa; y Diosdado Cabello como ministro del Interior. “Uno controla el Ejército y el otro la policía. Cambió muy poco”, señaló.

En ese marco, fue crítico con el rol de la oposición democrática venezolana y, en particular, con María Corina Machado. “Es muy triste ver el papel de María Corina Machado, que está humillándose a los pies de Trump” dijo para considerar que el rol esperado era de “desafío”. Así consideró que su estrategia de buscar el respaldo de Trump mediante gestos de subordinación es un error: “Trump respeta a los fuertes. Al humillarse, lo único que consigue la oposición es facilitar que la humillen aún más”.

Respecto del futuro inmediato de Venezuela, Malamud planteó dos escenarios posibles. Uno, en el que Trump se conforme con controlar el petróleo venezolano mediante un acuerdo con el nuevo gobierno, sin avanzar en una democratización. El otro, más optimista pero incierto, sería una transición en etapas: primero mantener el orden, luego reconstruir el Estado —al que definió como “semifallado”— y recién en una tercera instancia avanzar hacia la legitimación democrática. “Esto último es lo que la oposición quiere creer, pero no es lo que Estados Unidos está prometiendo”, aclaró en la entrevista radial.

El politólogo remarcó que las declaraciones públicas de Trump refuerzan la centralidad del interés económico: “En su conferencia de prensa mencionó unas 20 veces la palabra petróleo y ninguna vez la palabra democracia”. Además, indicó que el propio mandatario estadounidense admitió que la liberación de presos políticos no fue una prioridad en las conversaciones iniciales.

Influencias internacionales

En clave geopolítica, Malamud sostuvo que el principal objetivo de Estados Unidos no es el terrorismo, sino la influencia de potencias como Rusia, China e Irán en Venezuela. Señaló que la acusación de “narcoterrorismo” contra Maduro fue una “excusa”. Incluso sugirió que Rusia podría haber estado al tanto de la intervención norteamericana, en el marco de un entendimiento implícito entre Trump y Vladimir Putin sobre las respectivas esferas de influencia.

Consultado sobre si la intervención en Venezuela puede sentar precedentes internacionales, señaló que ese proceso ya estaba en marcha con la invasión rusa a Ucrania y otros conflictos. En relación con China y Taiwán, explicó que se trata de un caso distinto, ya que la disputa se basa en reclamos de integridad territorial y no en el reconocimiento de Estados soberanos independientes.

“Trump acepta que Ucrania es problema de Putin, mientras Putin acepta que Venezuela es problema de Trump” dijo para añadir una supuesta segunda intención del presidente de Estados Unidos, “que Rusia se separe de China”. Interpretó que “es interesante que, por lo que sabemos hasta ahora, Rusia estaba al tanto de lo que iba a pasar, y quizás colaboró. China no estaba al tanto. Había una delegación china en Venezuela en el momento de la extracción. Y si esto es así, demuestra que hay un genio geopolítico más importante del que sabíamos por detrás de esta intervención, que no es ni solo petróleo, como plantea Trump, ni solo democratización en Cuba, o cambio de régimen, como plantea Marco Rubio, el secretario de Estado. Es algo más fino”.

Malamud también se refirió a las advertencias de Trump hacia otros países de la región como México, Colombia y Cuba, aunque consideró que el verdadero foco estratégico de Estados Unidos está en el “hemisferio occidental”, especialmente en Groenlandia y Canadá. “Venezuela es un teatro de operaciones, un ensayo general para la farsa actual”, definió parafraseando la letra musical.

Finalmente, evaluó el posicionamiento de los gobiernos latinoamericanos y afirmó que la región quedó expuesta por su división y falta de coordinación. Señaló especialmente la responsabilidad de Brasil, Colombia y México, que —a su entender— no lograron presionar de manera efectiva al gobierno venezolano para respetar los resultados electorales del año pasado. Sobre el corto y mediano plazo, fue concluyente: “Hoy hay más autoritarismo que antes. Es difícil pensar que haya una transición en curso”.

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