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Prevención ante mordeduras de yarará: qué hacer y qué no frente a un ataque

Desde el Foro de Seguridad Rural Argentino se recordaron las medidas ante la temporada en que estos animales se observan con mayor frecuencia.


La mordedura de serpientes venenosas representa un riesgo sanitario, especialmente en zonas rurales y periurbanas. Entre las especies más peligrosas se encuentra la yarará (Bothrops alternatus), una serpiente de alto poder venenoso que, si bien no es agresiva, puede atacar cuando se siente amenazada.

Desde el Foro de Seguridad Rural Argentino se recordaron las medidas de prevención ante la temporada en que estos animales se observan con mayor frecuencia, especialmente en la zona de Sierras Bayas, sector de canteras y zona rural.

La yarará se caracteriza por tener cabeza triangular, pupila vertical, foseta loreal, cola afinada bruscamente y un largo promedio de entre 80 y 120 centímetros. Estas características permiten diferenciarla de las serpientes no venenosas, que suelen tener cabeza alargada y estrecha, pupila circular y cola afinada de manera gradual.

Ante una mordedura, se remarcan una serie de acciones que no deben realizarse: no aplicar torniquetes, no colocar desinfectantes, no succionar ni cortar la herida y no intentar cazar al animal. En caso de ser posible, se recomienda tomar una fotografía para facilitar su identificación médica.

En cuanto a las acciones recomendadas, se aconseja inmovilizar a la persona afectada, darle agua, trasladarla de inmediato a un centro de salud, abrigarla si tiene frío y retirar prendas u objetos de la zona afectada que puedan dificultar la distensión provocada por el edema.

Desde el ámbito sanitario se recordó que existe un margen de hasta 12 horas para la aplicación del suero antiofídico, tratamiento fundamental para reducir las consecuencias del envenenamiento.