La inflación de marzo fue del 3,7% y los alimentos marcaron la suba más alta en casi un año
El índice superó las proyecciones del mercado y alcanzó el nivel más alto en siete meses. Educación y alimentos impulsaron el aumento del costo de vida.
La inflación de marzo se aceleró más de lo previsto y alcanzó el 3,7%, según el informe difundido este miércoles por el Indec. Se trata del mayor registro mensual desde agosto del año pasado, y marca la segunda suba consecutiva en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Con este dato, la inflación acumula un 8,6% en lo que va de 2025, mientras que la variación interanual se ubicó en 55,9%, completando once meses seguidos de desaceleración respecto al mismo mes del año anterior.
Desde el Ministerio de Economía destacaron que, pese a la aceleración mensual, se trata de la inflación más baja para un mes de marzo desde 2020. Sin embargo, el dato sorprendió al alza respecto a las proyecciones privadas, que en promedio esperaban un 2,6%.
La división que más aumentó fue educación, con un 21,6% impulsado por el inicio del ciclo lectivo. Pero el dato más preocupante fue el de alimentos y bebidas no alcohólicas, que subieron un 5,9% mensual, su mayor incremento en 11 meses. Dentro de esta categoría, se destacaron las subas en verduras, tubérculos, legumbres y carnes.
Las menores subas fueron en recreación y cultura (0,2%) y bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%). A nivel de categorías, los precios estacionales encabezaron el alza con un 8,4%, seguidos por regulados e IPC núcleo, ambos con 3,2%.
Más de $1,1 millones para no ser pobre
En paralelo, el Indec también informó que una familia tipo necesitó $1.100.267 en marzo para no caer bajo la línea de pobreza en el Gran Buenos Aires, según la Canasta Básica Total (CBT). Esta canasta subió un 4% en el mes, y un 7,4% en el primer trimestre del año.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que define la línea de indigencia— fue de $495.616 para una familia tipo, con una suba mensual del 5,9% y un alza del 10,3% en lo que va de 2025.
Los datos reflejan el impacto que el aumento del costo de vida tiene sobre los ingresos familiares y serán claves para monitorear los próximos índices de pobreza e indigencia que elabora el organismo oficial.

