Caso Cordero: uno de los acusados fue declarado “psicótico” y no será juzgado
Solo será juzgada, por el momento, la otra acusada, Anabella María José Landalde, en el mes de diciembre. Se esperaba el inicio del juicio este lunes.
Confirmado por fuentes judiciales a Central de Noticias, uno de los acusados del juicio por el crimen de Carlos Cordero, Daniel “Chaco” Ibarra Arrieta, fue declarado psicótico y ello derivó en que el juicio tendrá una sola acusada y fue postergado para el mes de diciembre.
Según se logró saber, así fue confirmado en la jornada de este lunes. Ibarra Arrieta, en este sentido, será sometido a pruebas con periodicidad para evaluar su situación y realizarle un seguimiento.
En paralelo, quien sí será juzgada es Anabella María José Landalde, pero no será desde este lunes sino que el juicio fue postergado para diciembre, en la sede del Tribunal Oral en lo Criminal Penal N°2 de la ciudad de Azul.
La causa está caratulada como “homicidio doblemente agravado por uso de arma de fuego y alevosía” por el crimen cometido a finales de junio de 2019 en un caso que estremeció a la ciudad: tras 10 días de búsqueda, movilizaciones e importantes operativos policiales, el cuerpo de Cordero fue hallado desmembrado y quemado en el santuario del Gauchito Gil. Es en una especie de parque ubicado a la vera de la ruta 226 en la extensión norte de la avenida Ituzaingó.

El cuerpo estaba irreconocible. Se estimó que había fallecido el mismo día de la desaparición producto de un disparo que recibió mientras estaba maniatado. Dos meses después se constató la veracidad del hallazgo mediante el resultado de la pericia de ADN.
El mismo día del hallazgo del cuerpo quedó apuntado el principal sindicado: Ibarra Arrieta fue detenido en su vivienda de Pourtalé al 2300. El hombre contaba ya con numerosos antecedentes penales. Fue acusado de ser quien le disparó, quien mantuvo oculto el cuerpo y quien lo trasladó hasta el lugar donde fue hallado.
La principal hipótesis es que el homicidio se cometió en la vivienda de Pourtalé al 2200, donde habitaba la segunda acusada. El 6 de agosto se ordenó la detención de Landalde, imputada como partícipe primaria.
Al juicio se llega con el relato reconstruido sobre una “trampa” en la que la joven, quien en ese momento tenía 22 años y estaba embarazada de ocho meses, ejercía la prostitución y habría convocado a Cordero a una cita sexual en su casa de calle Portualé.
Una vez allí, el militar fue maniatado y, en ese estado de indefensión, fue asesinado de un disparo en la cabeza por Ibarra Arrieta.

