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Prevención del suicidio: “La primera acción no es la alarma, sino el acompañamiento”

La licenciada Liliana Fernández recomendó escuchar, acompañar y ofrecer alternativas que permitan recuperar perspectivas frente al sufrimiento.


La Asociación Argentina de Salud Mental (AASM) manifestó su preocupación por los datos sobre suicidios en el país y señaló, a partir de informes del Observatorio de Política Criminal (OPC) y del Ministerio de Salud, que la Argentina registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes.

En este contexto, la psicóloga licenciada Liliana Fernández se refirió a la prevención de las conductas suicidas durante una entrevista con el programa Levantate, de Radio Sapiens.

Fernández sostuvo que no siempre es posible anticipar un acto suicida y diferenció esa situación de las expresiones de sufrimiento o de pensamientos vinculados con la falta de ganas de vivir.

“En principio te diría que no es fácil de diagnosticar con suficiente antelación el acto en sí”, señaló la especialista, quien explicó que, en algunos casos, una persona que tomó la decisión no consulta, no habla de lo que piensa o no lo comunica.

En ese sentido, planteó que el foco preventivo también debe estar puesto en aquellas personas que manifiestan ideas relacionadas con la muerte o con la falta de ganas de vivir. Consideró que, ante esas expresiones, la respuesta inicial no debería ser únicamente de alarma, sino de escucha y acompañamiento.

“Primero hay que escuchar a ver por qué se le ocurre esa idea a una persona”, afirmó Fernández. Según explicó, indagar sobre las causas del sufrimiento puede contribuir a que la persona encuentre otras posibilidades para afrontar aquello que la afecta.

La especialista propuso realizar pequeñas acciones de acompañamiento en la vida cotidiana, como compartir una comida, realizar un paseo, invitar a una salida o simplemente estar presente, y observar si esas alternativas producen algún alivio.

“Para mí primero es no alarmarse tanto y hacer ofertas vitales”, expresó. A la vez, aclaró que estas acciones no reemplazan la consulta profesional cuando el sufrimiento persiste o no se observan mejoras.

Respecto de la depresión y los estados depresivos, Fernández consideró que no necesariamente constituyen un anuncio de una conducta suicida. En cambio, planteó que las ideas suicidas pueden aparecer en contextos de intenso sufrimiento en los que la persona no encuentra una salida a su problema.

La entrevistada también se refirió a los jóvenes y a situaciones vinculadas con problemas económicos, laborales y personales. En particular, fue consultada por casos asociados a deudas derivadas de apuestas y juegos en línea.

Al respecto, señaló que las crisis socioeconómicas, personales o laborales requieren ser pensadas en una temporalidad diferente a la de una emergencia médica. Según explicó, poner en perspectiva la posibilidad de resolver una dificultad con el paso del tiempo puede ayudar a evitar que una situación presente sea percibida como definitiva.

“Hay que pensar en temporalidades”, sostuvo Fernández, y agregó que, ante una crisis, es necesario recuperar la posibilidad de pensar que aquello que no puede resolverse en el presente podría encontrar una solución posteriormente.

La especialista también consideró que las propuestas de soluciones rápidas pueden no contribuir a esa perspectiva y remarcó la importancia de ofrecer “miradas y líneas de pensamiento” orientadas hacia posibles salidas.

Finalmente, ante la consulta sobre qué hacer cuando un familiar, amigo o ser querido atraviesa una situación anímica difícil, Fernández recomendó no alarmarse, acompañar y ofrecer alternativas agradables y cotidianas, sin insistir.

Además, planteó la importancia de ofrecer un espacio de ayuda profesional para pensar posibles salidas cuando el malestar persiste.

En la provincia de Buenos Aires, el servicio de atención y cuidados mencionado durante la entrevista funciona todos los días, las 24 horas, a través del 0800 222 5462.