Ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos
“Ni se apagan con solo soplar”: la marea ricotera sigue más presente que nunca y las pasiones se viven para siempre. Este domingo se vivió un gran homenaje al Indio Solari a sala llena en Olavarría.
Danisa Jaime // @_jdanisa
Del staff de Central de Noticias
Este domingo por la noche se vivió una suerte de segunda despedida del Indio Solari. Digo suerte porque algunos todavía no queremos aceptar el hecho de su muerte. La primera despedida fue el 5 de junio en el Hotel Savoy donde los olavarrienses se juntaron a dar ese primer adiós. Aceptarlo o no, quedó lo más lindo acá: sus canciones y su poesía. Canciones que van a seguir sonando por generaciones.
El Teatro Municipal fue el elegido para esta segunda despedida. Con modo de homenaje, todo se vivió como una auténtica misa. Un parlante en la vereda, estatuas vivientes, mucho arte (como al Indio le gustaba, porque además de músico era un gran dibujante, pintor y editor de fotos en su computadora) pero sobre todo esa mística ricotera donde pareciera que el tiempo no pasó y todo quedó intacto: las remeras con el logo de PR y los trapos gastados, sucios, con muchos viajes encima.
El público sólo cambió en una sola cosa: están un poco más tristes- sensibles- nostálgicos, y en el homenaje salieron algunas lágrimas por acá y por allá. Pero el agite, las ganas, los cánticos y el aguante siguen igual. Y va a seguir así.
Los jóvenes llevarán la música a otros lugares, mostrarán sus canciones a gente desconocida y seguirá acompañando en los momentos más importantes de soledad. Intento que quede en esta crónica algunos de los sentimientos que se pudieron ver y sentir. Pura emoción y letras que escuchamos mil veces pero que ayer nos hicieron reflexionar (otra vez) el momento y el contexto actual que estamos viviendo.
“Mis bandas siempre fueron de combate” dijo el artista alguna vez y eso fue lo que dejó plasmado en sus letras: ayer sonaron La Bestia Pop, Caña seca y un membrillo, Etiqueta Negra, Blues de la Libertad, Aquella Solitaria Vaca Cubana, Semen Up, Ya nadie va a escuchar tu remera, Juguetes Perdidos entre otras.
También estuvieron los momentos más emotivos: “La Muerte y yo” y “Encuentro con un Ángel Amateur”. Hoy, estas canciones suenan distintas y tienen otro sentido.
Por último, el pogo más grande del mundo desde las butacas. Fue distinto pero se vivió con alegría. Quizás es porque prometimos que si te ibas a tocar a la luna te íbamos a seguir igual (y la íbamos a copar). Las promesas seguirán y el pogo estará desde el bar más chiquito del barrio hasta el estadio más grande.
Finalmente, así como prometimos, a la par aprendimos que: vivir solo cuesta vida, violencia es mentir, el lujo es vulgaridad, el futuro llegó hace rato y las despedidas son esos dolores dulces.



































