Mariana Catanzaro: El desafío de sostener la memoria y el diálogo frente al negacionismo
La abogada y co-presidenta de la APDH Olavarría analizó el presente de las políticas de derechos humanos y el rol de las nuevas generaciones.
A 50 años del último golpe de Estado en Argentina, la abogada Mariana Catanzaro, co-presidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Olavarría, reflexionó sobre el recorrido histórico de las luchas por memoria, verdad y justicia y los desafíos actuales frente a discursos negacionistas.
En ese sentido, en diálogo con Central de Noticias Catanzaro repasó la evolución de las principales consignas en estas cinco décadas: desde el pedido de “aparición con vida”, pasando por el “juicio y castigo”, el rechazo a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, los indultos y los Juicios por la Verdad, hasta los procesos judiciales que continúan en la actualidad y el reclamo persistente por conocer el destino de las personas desaparecidas.
Asimismo, advirtió que este nuevo aniversario “ha removido viejos fantasmas y consignas que creíamos superadas”, aunque destacó las conquistas logradas a partir de las condenas a los responsables, la recuperación de nietos y los avances en la identificación de restos de víctimas.
En relación a la importancia de las actividades en la ciudad, la abogada remarcó que estos espacios permiten transmitir la memoria a las nuevas generaciones. En ese marco, propuso fomentar el diálogo en ámbitos cotidianos, como la familia y la escuela, promoviendo la reflexión crítica y la apropiación de estos valores.
Sobre el rol de los jóvenes, Catanzaro señaló que existe un involucramiento diverso, pero subrayó la necesidad de sostener instancias pedagógicas basadas en el respeto y la escucha, evitando respuestas confrontativas ante cuestionamientos y promoviendo la construcción de pensamiento propio.
Además, planteó que las nuevas generaciones demandan coherencia en la defensa de los derechos humanos, tanto en relación al pasado como en el presente, advirtiendo sobre la importancia de no incurrir en contradicciones que debiliten esos principios.
En cuanto al contexto político actual, la letrada cuestionó los discursos que relativizan la cifra de desaparecidos y explicó que el número de 30.000 es una estimación basada en la falta de información producto del silencio de los responsables. También rechazó la idea de una “memoria completa”, al considerar que invisibiliza a las víctimas que no pueden dar su testimonio.
“Haremos docencia nuevamente para contestar bien esta pregunta: Sí, esa cifra de 30.000 desaparecidos es aproximada. Justamente es aproximada porque no nos han aportados datos quienes cometieron el crimen de desaparecer personas. Los militares han sido condenados, pero hicieron pactos de silencio que cumplen hasta hoy”, resaltó.
Y agregó: “Aún así, sostenemos que al menos son 30.000 desaparecidos porque las propias Fuerzas Armadas en comunicados propios y con Fuerzas Armadas chilenas y uruguayas, admitió haber muerto a más de 27.000 personas, 9 meses antes de haber entregado el poder al presidente electo en diciembre de 1983. Posteriormente a esos reportes detuvieron y siguen sin aparecer alrededor de 3000 personas”.
Por último, Catanzaro alertó sobre un escenario de retrocesos en materia de derechos humanos desde 2024, señalando el debilitamiento de políticas públicas vinculadas a la investigación de crímenes de lesa humanidad, el acceso a archivos y los mecanismos de reparación. En ese marco, citó la preocupación expresada por relatores de Naciones Unidas ante medidas que podrían afectar los avances logrados en estas décadas.

