Información GeneralPortada

Arcillas que ayudan a un ambiente más limpio: la FIO, referente internacional en cementos sustentables

Iliana Rodríguez partió de Uruguay con una inquietud clara: cómo lograr que el cemento, uno de los materiales más usados en el mundo pero también uno de los más contaminantes, pueda transformarse en una opción sustentable. Conocé su historia.


Cada tonelada de cemento tradicional libera media tonelada de gases que dañan el ambiente. En la FIO ya se lograron fórmulas más limpias con arcillas calcinadas que son pioneras a nivel mundial y la investigadora uruguaya Iliana Rodríguez vino desde la Universidad de la República a conocerlas para aplicarlas en su país.

Iliana Rodríguez partió de Uruguay con una inquietud clara: cómo lograr que el cemento, uno de los materiales más usados en el mundo pero también uno de los más contaminantes, pueda transformarse en una opción sustentable. 

Su especialización en la Universidad de la República (Udelar), ubicada en Montevideo, la había llevado a estudiar arcillas calcinadas, pero fue en Olavarría donde encontró que esa fórmula ya había dado resultados concretos. En la Facultad de Ingeniería, descubrió que el territorio que respira cemento desde hace más de un siglo también guarda las claves para reinventarlo hacia un futuro más limpio.

Arquitecta de formación, con maestría en arquitectura y doctorado en curso en Ingeniería, Rodríguez eligió la FIO para aprender técnicas de caracterización de materiales y aplicarlas a su investigación sobre cemento Portland con arcillas calcinadas, un campo clave para reducir emisiones de dióxido de carbono (principal impulsor del calentamiento global) en la industria.

Durante dos semanas trabajó en los laboratorios de Materiales y Química junto a especialistas como Roxana Lemma, Viviana Rahhal, Fabián Irassar, Antonela Di Salvo, Alejandra Tironi, Silvina Zito, Horacio Donza y María Beatriz Silverii. “Cada uno me fue introduciendo en técnicas y en la interpretación de resultados. Eso es lo que me llevo para aplicar en Uruguay”, explicó la científica.

El paso previo

Su investigación ya tiene un recorrido propio en Uruguay: “Hicimos un relevamiento de distintas canteras de arcilla, fuimos con geólogos, realizamos un muestreo y completamos una etapa inicial de caracterización de la arcilla en crudo. Son 14 muestras y tenemos que hacer una reducción para elegir distintos tipos de arcilla y quedarme con 3 para desarrollar una campaña experimental donde voy a evaluar su reactividad y los resultados para el cemento Portland”, detalló.

La FIO ya dio el salto porque “han desarrollado este proyecto en vinculación con las cementeras. En Uruguay hay cinco plantas cementeras de las cuales cuatro de ellas solo usan filler calcáreo que, a diferencia de las arcillas calcinadas, no genera componentes de hidratación, como sí lo hace el cemento por las arcillas calcinadas. Allá, con algunas hormigoneras tenemos vinculación pero con las cementeras, no se ha dado hasta ahora”.

Hay una base común entre la FIO y su Facultad, asociada al análisis de los cementos pero “para lo que son las arcillas, está en forma incipiente. Me gustaría que pudiera hacerse algo aplicable como acá, aunque ahora estoy recién en etapas iniciales”, analizó la investigadora que recorrió aulas y laboratorios de la FIO del 12 al 27 de febrero de 2026.

La FIO, destino obligado

La investigación busca sustituir parte del clinker —el componente base de la producción cementera— por arcillas calcinadas, reduciendo así el impacto ambiental. Por cada tonelada de cemento Portland que se produce se emite media tonelada de dióxido de carbono. La idea es sustituir parte de ese clinker por otro material que mantenga resistencia y durabilidad, pero que baje las emisiones”, planteó, con convicción.

“Todos los caminos me condujeron a Olavarría”, recordó. Es que el vínculo con la FIO surgió en un congreso en 2022, cuando conoció a la Dra. Viviana Rahhal y luego se potenció al vincular con la doctora Roxana Lemma.

Desde entonces, las reuniones virtuales fueron preparando el terreno para esta estancia. “No es lo mismo que por Zoom. Acá se comparten otras cosas, incluido el mate. Cada uno me fue introduciendo en algunas técnicas, funcionamiento y en la interpretación de los resultados. Estos conocimientos los aplicaré en mi tesis doctoral en Uruguay“, aclaró con entusiasmo.

Se mostró gratificada porque “han sido muy generosos por compartir lo que saben, estar dispuestos, abiertos a las preguntas o lo que yo necesitara. Estoy muy agradecida porque humanamente es genial y académicamente ni hablar. Estas instancias estaría bueno que se dieran como más frecuencia”, señaló la investigadora uruguaya antes de emprender el regreso a Montevideo.

Vocación y desafíos

Iliana Rodríguez reconoce que la investigación en Uruguay, al igual que en Argentina, no es un reto sencillo: los recursos son limitados y los equipos se consiguen “a pulmón” pero que logra sostenerse a fuerza de vocación. “Siempre los que seguimos en esta vía es porque hay un gusto por investigar, ir un poquito más allá. No es lo mejor pago, fácil no es, pero si uno tiene esa vocación hay que insistir y buscar el camino”, fue su reflexión.

También subrayó la importancia de la perspectiva de género en la academia. “Nunca tuve situaciones negativas pero se hace difícil sostener la etapa de la maternidad. Tengo una hija y ahí falta un poco más de apoyo. De todos modos, se nota que hay más mujeres que antes en ingeniería y eso está bastante incentivado”, afirmó.

Rodríguez también dejó un mensaje para quienes hoy están empezando a decidir su futuro. “Esos jóvenes que hoy están quizá empezando a decidir su futuro y no saben si apostar o no, la formación que te da la universidad pública —lo digo por mi experiencia allá— es muy buena y te da una base. No es que ahí termine la cosa, uno tiene que seguir formándose y ahí comienza recién el camino. A veces no es fácil, pero me parece que si uno tiene esa vocación hay que insistir y hay que irse buscando el camino”, reflexionó.

Proyección internacional

Más allá de los desafíos, la estancia en Olavarría forma parte de un recorrido que combina arquitectura, ingeniería y ciencia aplicada. “Las experiencias en otro país siempre son enriquecedoras. Cambiar, ver otros contextos, otras realidades, siempre es positivo. Uno tiene que ir buscando el camino y si no es por acá, es por allá, pero es posible encontrarlo”, aseguró.

La presencia de Iliana Rodríguez en la FIO reafirma la vocación de la Facultad de Ingeniería de Olavarría de ser un nodo de cooperación internacional y transferencia de conocimiento. La investigación sobre cementos sostenibles no solo abre nuevas perspectivas para Uruguay y Argentina, sino que también proyecta a la FIO como institución capaz de liderar debates globales sobre innovación y sustentabilidad.